| Federación de Enseñanza CGT.
Viernes 16 de febrero del 2007.
Recurso de CGT contra la presencia de la religión
en la escuela
La CGT, a través de su Federación de Enseñanza,
ha presentado tres recursos Contenciosos-Administrativos ante el Tribunal
Supremo contra cada uno de los Decretos que desarrollan la Ley Orgánica
de Educación (LOE), concretamente los Decretos de Educación
Infantil, Educación Primaria y Educación Secundaria Obligatoria,
en el apartado específico que regula la enseñanza de la
religión en los centros educativos por considerar que dicha regulación
vulnera la legislación vigente.
La LOE en su Disposición Adicional Segunda regula la enseñanza
de la religión en los centros educativos. A la vista de este marco
legal, CGT entiende que la enseñanza de la religión vulnera
la legalidad vigente al fundamentarse en unos Acuerdos preconstitucionales
con el Vaticano que otorgan un carácter de privilegio a la religión,
llegando a homologarla al resto de asignaturas y, todo ello, en un país
aconfesional.
Para CGT, la enseñanza de la religión debe salir del currículo
ordinario, ya que eso es lo coherente en un estado aconfesional, por tanto,
los Acuerdos con el Vaticano, la LOE que los ratifica y sobre los que
se fundamenta y estos Decretos que la desarrollan, vulneran claramente
el marco constitucional.
El alumnado que no asiste a clases de religión no puede seguir
siendo marginado y postergado en los centros educativos públicos,
e incluso, en los centros privados financiados con fondos públicos.
La presencia de la religión en la escuela está constituyendo
una fuente de conflictos que afectan al buen funcionamiento del propio
sistema educativo, al sistema de relaciones humanas dentro de la comunidad
educativa, provoca el enfrentamiento social del alumnado y las familias
que optan por no cursar religión, provoca conflictividad entre
el profesorado al no quedar bien prefijados los límites de las
competencias de hasta dónde deben llegar los contenidos y las actividades
religiosas, provoca la exclusión del alumnado en la dinámica
diaria de la vida escolar, genera la desatención, en la práctica,
del alumnado que no asiste a clases de religión.
Por otra parte, la presencia de los signos y símbolos religiosos
en los centros educativos es algo absolutamente habitual que sigue significando
enfrentamientos innecesarios entre las familias, el profesorado y el alumnado
y ello en una sociedad actual que pretendemos basar en la tolerancia y
la libertad.
Finalmente, la presencia de la religión en los centros con una
carga horaria absolutamente desproporcionada, debe ser denunciada públicamente
ya que dicha carga horaria está siendo a costa de la reducción
de otras materias a niveles ridículos como sucede con las enseñanzas
artísticas, musicales, tecnología o informática.
Desde CGT, exigimos que la Administración actual no siga cediendo
más ante la Conferencia Episcopal porque, no sólo se ha
cedido en aportaciones económicas, sino que se ha cedido en las
competencias de formación del alumnado.
Lamentablemente la Administración actual no está preservando
el derecho del alumnado que no asiste a religión ya que , por ejemplo,
en educación infantil y educación primaria, para el alumnado
que no asiste a religión no se contempla que pueda aprovechar ese
tiempo en otra actividad que suponga aprendizaje sino que se le obliga
a que pierda el tiempo.
En secundaria, el alumnado que no opte por religión será
postergado a perder el tiempo sin nada que aprender aunque sea atendido
como en una guardería, con lo que esto supone de conflictividad
escolar, aprendizaje de valores nefastos... mientras que el alumnado que
opte a religión , podrá cursar una religión confesional
o la historia y cultura de las religiones, lo que supone la organización
de planes de estudios distintos y, por consiguiente, una contradicción
con los principios de igualdad y no discriminación.
No se está respetando el derecho del alumnado que no asiste a religión,
o al menos este derecho está quedando relegado ante el derecho
del alumnado que sí asiste a religión, ya que, hasta los
grupos de alumnos y alumnas, la organización escolar, se está
adecuando y se está llevando a cabo en función del alumnado
que asiste a religión.
Tampoco podemos pasar por alto que la enseñanza de la religión
supone, por principios, la negación de las otras religiones como
verdaderas, e incluso, la negación de las verdades de esas otras
religiones, lo que inexorablemente tiende a una educación basada
en el dogma, en la fe y no en la comprensión de las razones del
otro.
Así mismo, hay que resaltar que la elección de la religión
obliga a un pronunciamiento público de las familias, claramente
inconstitucional, sobre sus creencias y que en determinados contextos,
suponen provocaciones sociales que podrían evitarse.
En definitiva, la presencia de la religión en los centros educativos
está significando, en la práctica, una fuente permanente
de conflictos.
CGT rechaza que la presencia de la religión en los centros esté
suponiendo que los derechos de unos se conviertan en obligaciones para
los otros.
|