| Antonio Gómez Movellán es autor del libro La iglesia católica y otras religiones en la España de hoy. VOSA, 1999. Actualmente es miembro de la junta directiva de Europa Laica y coordinador del grupo local de Madrid. El presente texto sirvió de ponencia al autor en el III Encuentro sobre laicidad celebrado en Albacete el 4, 5 y 6 de julio de 2003 |
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Iglesia católica, derechos humanos y sociedad
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Aproximadamente
existen en el sistema de Naciones Unidas 103 convenciones internacionales
sobre los derechos humanos, son convenciones
de carácter general
o bien especificas que se refieren a ciertos derechos particulares
o convenciones que protegen a determinados grupos o colectivos de personas
o convenciones relativas a las múltiples discriminaciones que se realizan
en el mundo. De estos 103 convenios internacionales sobre derechos
humanos, la Santa Sede ha suscrito solamente 10, lo que indica que la
Santa Sede, en cuanto se refiere a compromisos públicos de carácter
internacional por la defensa y promoción de los derechos humanos, está
en los últimos lugares de la lista de Estados a nivel mundial, incluso
detrás de Ruanda. Es decir la Santa Sede es de los Estados menos
comprometidos en todo el mundo en la defensa de los derechos humanos. Por
ejemplo la Santa Sede no ha ratificado ninguna de las convenciones sobre
la supresión de las discriminaciones basadas en la sexualidad, la enseñanza,
el empleo y la profesión. Tampoco las relativas a la protección de los
pueblos indígenas, los derechos de los trabajadores, los derechos de las
mujeres, la defensa de la familia y el matrimonio. Como tampoco las
convenciones que se han firmado contra los genocidios, los crímenes de
guerra, los crímenes contra la humanidad o contra el apartheid. Ni las
que se refieren a la supresión de la esclavitud o los trabajos forzados.
Ni las que prohíben la tortura y la pena de muerte. Además
la Santa Sede, que es un Estado muy singular, realiza una legitimación
internacional que no se atiene a los derechos humanos sino a sus propios
derechos e intereses. El Papa, en sus viajes, ha dado de comulgar a
dictadores y torturadores como fue el caso de los dictadores argentinos o
chilenos. Pinochet ha sido tratado por el Vaticano prácticamente como a
un beato, incluso en sus peores momentos. La Santa Sede dice que los
viajes del Papa son viajes religiosos , espirituales, pero todos sabemos
que tienen un hondo significado político de legitimación de tal o cual
gobierno. Cuando el Papa fue a Cuba, el Papa estuvo
muy duro con Fidel Castro, denunciando delante de él la situación
de la Iglesia en Cuba, el problema de los disidentes, de los presos políticos
etc, pero cuando el Papa visitó el Chile de Pinochet no dijo nada de
esto, no se refirió a la dictadura pinochetista y a la violación
sangrienta de los derechos humanos y lo mismo podemos decir de
la Argentina de Videla. Este trato mas que amable con los
dictadores contrasta, por ejemplo, cuando el Papa viajó a Nicaragua, en
plena revolución sandinista: todos recordamos que nada mas bajar del avión,
reprendió mas que inamistosamente a Ernesto Cardenal, ministro de cultura
del gobierno nicaragüense. Es decir, que la Santa Sede y el Papa tienen
varas de medir de muy diferente tamaño según sea tal o cual gobierno y
por lo tanto parece que la Santa Sede no tiene una doctrina muy elaborada
de los derechos humanos y apoya tal o cual gobierno según sea tratada la
Iglesia Católica, incluso en la posición del Papa ante la ultima guerra
contra Irak, caben hacer interpretaciones en este sentido. Los
derechos humanos constituyen un problema que la Iglesia aún no ha
resuelto ni para fuera de la iglesia ni en su interior. Para fuera no
puede aceptar los derechos humanos tal y como están positivados porque
la concepción universal de los derechos humanos es ajena a la
Iglesia. Y para dentro, la Iglesia Católica es una monarquía absoluta
que viola cientos de derechos de sus propios miembros. En mayo de 1990, la
Congregación para la Doctrina de la Fe publicó un documento: Instrucción
sobre la vocación eclesial del teólogo En
el n. 36 de ese documento se dice lo siguiente: "no se puede apelar a
los derechos humanos para oponerse a las intervenciones del
Magisterio". Así
pues la Iglesia cuando habla de derechos fundamentales de las personas no
se refiere a los derechos fundamentales tal y como están concebidos en el
derecho internacional sino a los derechos de las personas tal y como los
considera su Magisterio. Por eso la Iglesia intenta influir en la concepción
universal de los derechos universales, para que ésta
se adapte a su concepción y así nos encontramos que los derechos
humanos tal y como hoy están configurados en las declaraciones de
derechos, sobre todo las de ámbito europeo, han sido influenciadas por la
ideología de la Iglesia y ello es así porque muchos de los equipos políticos
que redactaron estas declaraciones, sufrieron una influencia muy directa
de la Iglesia. Sin
ir mas lejos podemos considerar la Declaración de derechos
fundamentales
de la Unión Europea del año 2000
Esta declaración contiene muchos elementos que sin duda han sido
influenciados por la iglesia católica, se han colado, casi sin querer, en
esta declaración y cuando esta carta tenga valor jurídico, que aun no lo
tiene, y se pueda acudir a los tribunales invocando esta carta nos
podremos encontrar con mas de una sorpresa: --El
articulo 2 establece que toda persona tiene el derecho a la vida. Pero no
se dice nada del aborto libre
ni de la eutanasia. El problema es que en un futuro legislaciones
nacionales que prohíban estas practicas pueden mantener legitimidad
europea. --El
articulo 3
Respeto a la integridad de las personas, estableciendo una
prohibición taxativa de practicas eugenesicas sin haber tenido en
consideración practicas eugenesias que puedan ser beneficiosas para la
eliminación de taras genéticas: ha sido una clara concesión a la
Iglesia. --El
articulo 7 Respeto a
la vida privada y familiar, nuevamente se introduce el concepto de
“vida familiar” cuando el respeto a la vida privada es suficiente pero
nuevamente es un reflejo de las concepciones eclesiásticas --El
articulo 9 Derecho al matrimonio y a fundar una familia, de acuerdo a las
leyes de cada país. Es decir no se contempla las formas de uniones de
hecho y el fundar una familia se vincula al matrimonio y
tampoco se dice nada de los matrimonios homosexuales.
Por
supuesto que esta Carta dio mas de un quebradero de cabeza a los
redactores ya que se sufrieron presiones por diversos países para hacer
constar en la introducción una mención a los valores religiosos,
finalmente fue Francia y Holanda quienes impusieron fórmulas más
neutrales, aunque ello no se haya podido lograr en el proyecto de
Constitución Europea donde si se ha temido que introducir una mención a
la “herencia religiosa” europea. Pero
lo que queremos decir es que el Vaticano actúa como un fuerte lobby con
tentáculos en los principales partidos políticos nacionales para imponer
de alguna forma sus concepciones sobre los derechos fundamentales. Así
pues la Iglesia Católica
y también otras confesiones religiosas intentan influir con
mecanismos de presión directa sobre los Estados y sobre las
organizaciones internacionales con el fin de que la concepción de los
derechos humanos de la sociedad internacional se adapte a sus postulados
confesionales. Ello fue claro en la Convención de Derechos humanos del
Consejo de Europa
de los años cincuenta donde en su primer protocolo se introdujo el
derecho a la libertad de enseñanza basada en la elección confesional de
los padres y por tanto se introdujo como derecho fundamental nada mas ni
nada menos que la segregación educativa por motivos confesionales, lo que
a todas luces es una barbaridad. Algunos Estados laicos, como Francia,
firmaron a regañadientes esta Convención aunque denunciaron, en su
momento, las presiones eclesiásticas a las que se vieron sometidos los
Estados, denunciando la actitud de los partidos democratacristianos de la
época. También
en los procesos da transición sociopolítica las iglesias intentan dejar
su huella en las definiciones constitucionales de los Estados. Este es el
caso de lo que ha sucedido en la mayoría de los países del Este europeo
pero también se vio claramente en procesos de transición como el caso
español o el caso portugués. En general la Iglesias y en especial la
Iglesia católica intenta que las nuevas constituciones contengan un trato
especial para con las iglesias en cuanto a la salvaguardia de su autonomía
frente a las leyes civiles de carácter general; intentan asimismo que en
las nuevas constituciones existan referencias positivas a la religión y a
la denominada libertad religiosa separando la libertad religiosa de la
libertad de conciencia. También intentan que las Constituciones
introduzcan garantías para la fundación de colegios confesionales y si
es posible para su financiación o en cualquier caso obviando formulas de
prohibición de subvencionar las religiones. Es decir, procuran que las
formulas constitucionales no sean verdaderamente laicas. También intentan
que todo el bloque de derechos individuales y de familia esté más
o menos de acuerdo con algunas concepciones clericales sobre este
particular. También intentan que su patrimonio y sus rentas estén
exentos de la fiscalidad y procuran formulas que su patrimonio histórico
cultural este separado del patrimonio nacional. Últimamente
la Iglesia católica tiene que hacer frente, al menos en el mundo
occidental, a contestaciones muy importantes de la sociedad civil, una
sociedad civil muy secularizada
que contesta la intromisión de la iglesia en cuestiones de
legislación sobre derechos humanos o derechos individuales. En
concreto la Iglesia tiene que hacer frente a
los siguientes bloques de asuntos: --Su
concepción sobre la familia y el matrimonio. Aunque la iglesia siempre se
ha opuesto a las leyes sobre el matrimonio y la familia que surgen en
Europa en el siglo XVIII y XIX en la actualidad esta envuelta en una
batalla contra las mujeres y contra el ejercicio libre de la sexualidad,
particularmente es dura la cruzada que tiene abierta en contra de los
homosexuales. --Su
concepción sobre las pautas demográficas y la planificación de la
reproducción. En esta batalla se ha enfrentado dentro del sistema de
Naciones Unidas a una gran parte de Estados y de organizaciones
internacionales. --Su
concepción retrograda sobre los problemas de la reproducción asistida y
la practica de manipulación genética de embriones le enfrenta a los
científicos e intenta limitar los avances en estos campos influyendo en
las legislaciones nacionales. --Quiere
seguir manteniendo una parte del control educativo en muchos Estados y
para ello batalla porque se legisle atendiendo no al derecho de los
menores sino al muy discutible derecho de elección educativa de los
padres. Las tendencias a la privatización de los servicios públicos en
muchos países europeos juegan a favor de las Iglesias. --Quiere
mantener su autonomía organizativa por encima de las leyes civiles con el
fin de mantener privilegios de orden socioeconómico y esta autonomía
también incluye la violación de los derechos fundamentales de sus
propios miembros intentando mantener una especie de patente de corso en la
vulneración de los derechos fundamentales de sus miembros. En
España todas estas cuestiones están de permanente actualidad. Desde
la transición política la iglesia ha intentado influir para que la
legislación asumiera parte de sus concepciones. Primero en la propia
redacción constitucional donde ya estableció una serie de prerrogativas
sobre la educación y sobre su autonomía así como sobre el
matrimonio, el aborto y las formas familiares que todavía están pesando
en nuestra legislación. Posteriormente
la iglesia
estuvo muy activa en el denominado
Estatuto de centros y en la ley del divorcio. Referido a esta
ultima ley la presión de la iglesia fue fortísima y en gran medida
consiguió una ley de divorcio muy timorata y hoy claramente caduca. Pero
veamos estos asuntos con mas detalle. El
sistema matrimonial en España. El sistema matrimonial tiene
claramente un marcado carácter canónico y además se mantiene un sistema
matrimonial dualista , el matrimonio civil y el matrimonio canónico. Es
curioso, además, la discriminación con las religiones minoritarias a las
que se les aplica exclusivamente el matrimonio civil. Pero el hecho es
que, en España, el matrimonio religioso católico tiene efectos
inmediatos civiles. Se da la paradoja, por ejemplo, que una nulidad
matrimonial canónica tiene efectos directos y la disolución es inmediata
mientras que para perfeccionar el divorcio civil es necesario esperar dos
años. Pero
esta idea de la eficacia civil de las resoluciones canónicas en materia
matrimonial es hoy un sin sentido. El
hecho de que en España no se haya desarrollado una nueva ley de
divorcio más acorde con los tiempos que vivimos tiene una explicación
y es la influencia e ingerencia de la iglesia. Lo mismo ocurre con la
inexistencia de una legislación de las uniones de hecho. Estamos
observando, en España, que las CCAA tienen que establecer leyes y
registros particulares para regular estas situaciones pero el Estado no se
atreve a legislar sobre el particular, finalmente el PP dice que regulará
esta situación pero de forma timorata. Y lo mismo ha ocurrido con las
proposiciones de ley que se han presentado sobre la reforma del Código
Civil para incluir la posibilidad de matrimonio homosexual.
El PP esta opuesto claramente a esta posibilidad y el resto de los
partidos tiene sus dudas sobre la adopción por parte de las parejas
homosexuales; por supuesto que toda estas negativas y precauciones tienen
que ver mucho con la posición de la iglesia Católica sobre el
particular. Un
caso paradigmático sobre como influye la iglesia Católica en España
sobre la legislación es el asunto del aborto. En España existe
una despenalización del aborto en determinados casos y desde sus orígenes
la mayoría de los partidos políticos consideraron que era una regulación
insuficiente pero, al final, ha sido el denominado movimiento pro-vida y
la Iglesia Católica quien ha hecho que se mantenga este insuficiente
status quo. Si no, no se explica como el partido socialista con mas de
doce años de mayoría absoluta haya sido incapaz de reformar esta
regulación y establecer el aborto como un derecho para las mujeres
mediante la regulación de una ley de plazos como existe en una
gran parte de Estados europeos. La influencia de la iglesia en una gran
cantidad de Estados de tradición católica para imponer sus concepciones
sobre el aborto es escandaloso, incluso en países europeos como Irlanda
todavía tienen que estar consensuando este asunto con la Iglesia Católica.
Además, las posiciones de la Iglesia Católica sobre la contracepción,
que prácticamente prohíbe cualquier método, ha influido en el uso libre
de los métodos anticonceptivos, incluso en España esto ha
ocurrido con la denominada píldora del día después. Incluso campañas
publicas sanitarias sobre el uso del
condón son contestadas por el episcopado imponiendo, en ocasiones,
pautas timoratas a la hora de la realización de estas campañas. Es
escandaloso el uso que hace la Santa Sede de su posición privilegiada en
la ONU
bloqueando conferencias internacionales o provocando debates artificiales
para intentar condicionar la acción de Naciones Unidas o sus organismos
especializados. Pero
además la iglesia católica en España y, en todo el mundo, hace
publicidad en contra de la salud publica y la seguridad sanitaria y estas
practicas publicitarias son toleradas por los gobiernos. El culpabilizar a
las mujeres que abortan o a los jóvenes que utilizan condones se hace
permanentemente en las campañas publicitarias
de la iglesia sin que los organismos de salud publica tomen medidas
frente a esta publicidad engañosa. Además el hecho de que más de un 30%
de los niños y jóvenes estén escolarizados en colegios católicos y
sean bombardeados con este tipo de concepciones es algo que, está
amparado, según parece, por la llamada libertad religiosa. Un
caso aparte merece el asunto de la homofobia eclesial. En nuestro Código
Penal existe establecido un delito contra las personas u organizaciones
que difundan ideas racistas, xenófobas u homófonas y sin embargo la
Iglesia difunde estas ideas homófonas de forma permanente. El Papa
considera que la homosexualidad es un desorden mental y una degeneración
de la persona y los obispos y los curas difunden esta idea de forma
machacona y el fiscal del Estado no hace nada ante este tipo de
declaraciones homófonas. En alguna ocasión el asunto ha llegado a los
tribunales pero pronto las denuncias son archivadas por unos jueces no
ajenos a la influencia católica y al parecer poco conocedores de los
tipos delictivos de nuestro código penal.
También
la iglesia española esta muy activa en contra
del desarrollo de la manipulación genética de embriones y de
las técnicas de asistencia reproductiva. Desde las academias científicas
se han levantado voces para que el gobierno cambie la regulación de estos
aspectos señalando a la iglesia como la ultima responsable del
inmovilismo gubernamental y del cuerpo legislativo. Un
asunto donde la iglesia tiene mucho interés y donde su influencia es
ejercida es en la regulación legal de la enseñanza. Aunque ya se
ha dicho mucho aquí es necesario subrayar que en España toda la
legislación educativa ha estado condicionada por la Iglesia Católica y
no es algo que afecte solo a la clase de religión y a la llamada
asignatura alternativa sino que afecta al modelo educativo en su conjunto.
No por casualidad la patronal católica de la enseñanza a saludado a
bombo y platillo la ley de calidad de la enseñanza. En realidad, lo
esencial para la iglesia católica es el mantenimiento de un sistema
educativo dual publico-concertado. Pero es escandaloso que
los gobiernos regionales que tanto dinero dan a los colegios católicos
no intervengan apenas en el funcionamiento de los mismos. ¿Porque no se
interviene en la selección de las plantillas docentes de los colegios
concertados ya
que
éstas están financiadas íntegramente por los presupuestos de las
CCAA? Un
asunto que tiene mucha importancia y que la iglesia siempre intenta
influir es que sus organizaciones queden amparadas por Acuerdos
Internacionales
con la Santa Sede o en leyes especiales pero no por las leyes
generales. Esto es lo que ocurre en España.
Con la reciente ley de asociaciones, las asociaciones católicas
quedan al margen de la ley de asociaciones civiles y lo mismo ocurre con
las fundaciones religiosas. Estas asociaciones católicas no se inscriben
en el Registro
civil de asociaciones ni tampoco en registro de Fundaciones sino que
acuden directamente al registro de
entidades religiosas. Por un lado lo que logra la Iglesia es, en
caso de las asociaciones católicas, mantener un estatuto casi idéntico
al de la propia iglesia y por otro, en el caso de las fundaciones
religiosas católicas, tener una total evasión de los controles públicos.
Es increíble, por ejemplo, que una Universidad Católica, la llamada
Universidad Católica de Ávila se haya constituido como una
fundación religiosa y de esta forma evadirse de muchos de
los deberes a que están sometidas las Universidades privadas que
se constituyen de acuerdo a la ley de universidades de cada comunidad autónoma.
Igualmente muchas de las llamadas ONG católicas en realidad no son tales
ya que están constituidas no como asociaciones civiles sino como
fundaciones religiones o asociaciones católicas. Un asunto aparte merece la
financiación de la Iglesia Católica, ya que
aparte de la financiación directa del Estado al clero bajo la
forma de dotación directa o financiación indirecta, a través del IRPF,
es evidente que la Iglesia y sus instituciones se configuran como zonas
opacas de las finanzas en España. El caso Gescartera en España ha puesto
en evidencia los laberintos por los que trasiega el dinero de las diócesis
y las congregaciones españoles y pone en cuestión la financiación
directa del Estado a la Conferencia Episcopal española. La Iglesia, en
relación al dinero, intenta influir en dos asuntos: primero,
mantener la opacidad de sus fondos y capitales y segundo, lograr
las máximas exoneraciones fiscales posibles.
Una
forma de evadir las leyes nacionales e imponer privilegios es la suscrición
de Acuerdos internacionales es el caso de los Acuerdos con la Santa
Sede del año 1979 donde el Vaticano es utilizado para que la Iglesia Española
obtenga privilegios en el ámbito de su financiación, de la educación y
de otros asuntos, privilegios que incluso están en el limite de la
Constitución. No por casualidad cuando se firmó el Tratado de Ámsterdam
se incluyó una declaración
final, de claro tinte clerical, en el que se establecía que la Unión
Europea no prejuzgaría el sistema de relaciones Iglesia Estado de cada
Estado europeo.
Un
asunto que la Iglesia quiere esquivar y que ya cada año tiene mas
problemas en esquivar es la violación de los derechos fundamentales en
su propio interior. Las quejas de sus miembros
son cada año más numerosas. La
imposición del celibato, el mantenimiento de estructuras organizativas en
su interior autoritarias, el papel discriminatorio de la mujer dentro de
la iglesia: todo ello es cuestiones que desde un punto de vista del
laicismo si tiene implicaciones. Recientemente nuestra Asociación Europa
Laica ha estado denunciado las violaciones de derechos fundamentales de
las personas en un convento de Oropesa. El problema de fondo es si las
organizaciones, sean estas religiosas o no, pueden imponer por la coacción
restricciones de derechos a sus miembros y cuando digo derechos estoy
hablando de derechos reconocidos en las leyes. Por ejemplo el celibato no
opcional para los curas católicos o prohibiciones que afecten a la salud
e integridad física como el caso de las trasfusiones sanguíneas de los
Testigos de Jehová o imposiciones sobre la no-asistencia a clases de
educación física por parte de familias musulmanas en España... todo
esto son ejemplos de lo que estoy diciendo. Además
el violar derechos fundamentales en su interior suele tener consecuencias
para el exterior. El problema del abuso sexual de muchos curas a
menores se esta convirtiendo en un escándalo mayúsculo que muy difícilmente
se parará o se reparará con las indemnizaciones multimillonarias que la
Iglesia, por ejemplo, en EEUU, esta obligada a pagar. Se ha estimado
que, en EEUU, desde 1985, son 1500 el numero de procedimientos
penales sobre casos de abusos sexuales a menores en los que están
envueltos miembros de a Iglesia Católica. En 1977 un jurado condenó
responsable subsidiario a la diócesis de Dallas por un valor de 120
millones de dólares de indemnización a las victimas. La diócesis de
Dallas negoció con las victimas y pago finalmente 30 millones de dólares.
En Boston ha ocurrido algo similar y recientemente los obispos de EEUU
nombraron a un negociador especial para estos casos quien recientemente ha
dimitido de su cargo acusando a la Iglesia de utilizar métodos de
ocultación similares a los que utiliza la Mafia en los EEUU. Para muchos,
el problema de fondo reside en la represión sexual coactiva a la que está
sometido el clero católico. Igualmente
se puede hablar de practicas de proselitismo agresivo por parte de
las organizaciones religiosas y particularmente entre los jóvenes. Todo
esto son practicas que atentan o discrimina a derechos reconocidos en la
legislación y que indudablemente son practicas que atentan a la observación
de los derechos fundamentales de las personas. No se pueden violar los
derechos fundamentales de la persona parapetándose en que la pertenencia
a una organización o a una iglesia es voluntaria. Particularmente
grave es
ese proselitismo que se viene realizando desde diversas
organizaciones bien pertenecientes a la Iglesia Católica o bien
pertenecientes a otras confesiones religiosas a las llamadas sectas
religiosas llaméense Iglesia Cinesiología o cualquiera otra denominación.
Existen algunos Estados, como por ejemplo el Estado francés, que no
permanece inactivo ante la actuación de este tipo de organizaciones. Se
han creado comisiones parlamentarias y organismos ejecutivos del gobierno
para perseguir estas practicas autoritarias contra la integridad moral, psíquica
o física de las personas. Particularmente se está activo en contra de
este proselitismo agresivo entre los jóvenes. Por su puesto que estas
organizaciones se
alían entre sí creando grupos de presión en contra de las
actuaciones del ejecutivo francés. Por ejemplo la Iglesia Cienciología,
el Opus Dei, la Iglesia Moon se conectan entre sí para crear plataformas
que mitiguen las políticas gubernamentales que no favorecen su libre
actuación. Por supuesto que en España no se hace nada parecido a lo que
realiza el gobierno francés u otros gobiernos europeos a pesar que en su
momento el Parlamento elaboró una serie de recomendaciones
con bastante sentido común
pero que, de momento, no se han llevado a la practica; en alguna
ocasión el Ministerio del Interior ha querido intervenir activamente pero
el Ministerio de Justicia ha parado las iniciativas. Es vergonzoso que una
gran parte de las televisiones locales estén ocupadas por una
especie de ola supersticiosa que va desde el horóscopo hasta todo tipo de
curanderismo pasando por espacios de diversas sectas religiosas que
bombardean con
un charlatanerismo que atenta contra la dignidad del publico a
parte de constituir una publicidad engañosa y lo más vergonzoso de todo
esto es que las autoridades audiovisuales no tomen medidas. Uno
de los problemas para el desarrollo del laicismo es que las
instituciones publicas en vez de mantener una actitud de neutralidad
ante las religiones actúan claramente en su favor y consideran a la
religión algo positivo perse. Piénsese
que, en España, en el entramado de la asistencia social no
universalizada la Iglesia y sus organizaciones ocupan el primer lugar con
diferencia incluso un lugar mas destacado que el propio Estado.
Organizaciones eclesiásticas como Caritas diocesana, los asilos de
ancianos de las Hermanas de la Caridad y los Hospitales de los Hermanos de
Sanjuán de Dios y un sin fin de organizaciones caritativas vinculadas a la
Iglesia Católica o a sus congregaciones son sin duda los primeros
receptores de fondos públicos y privados, destinados a la asistencia
social, de este país, lo mismo ocurre con la ayuda al desarrollo
donde las organizaciones religiosas acaparan una gran parte de las
subvenciones publicas destinadas a estos fines. Esta idea que la
asistencia social de los mas marginados la realiza muy eficazmente la
Iglesia católica es una idea clerical además de bastante inexacta. En
alguna ocasión el Gobierno quiso recortar subvenciones a estas
organizaciones y se tuvo que dar marcha atrás, por las presiones
episcopales. Esta
fusión de la institución civil con el hecho religioso es verdaderamente
preocupante. La ultima visita del Papa a España fue paradigmática
y pudimos ver al gobierno en pleno arrodillado ante el llamado Sumo Pontífice.
Es una cortesía que va más allá de la visita de un Jefe de Estado-máxime
cuando esta visita no tenía este carácter-, en realidad el Gobierno y el
Jefe del Estado no se arrodilla ante le Papa por ser Jefe de Estado sino
por ser un Jefe espiritual y es ahí donde claramente se comprueba que el
gobierno asimismo se considera un gobierno católico. Pero esto que ocurre
con el Gobierno ocurre con los ayuntamientos, con las Comunidades Autónomas,
las instituciones militares, donde los presidentes de autonomías, los
alcaldes, los concejales
o los jefes de comandancia
tienen un trato especial con tal o cual obispo o participan
activamente en multitud de actos religiosos o en las procesiones de semana
santa. Todo esto no es algo anecdótico sino que refleja la realidad e un
Estado que en verdad no es un Estado laico. Se difunde una idea positiva
de la religión, en nuestro caso de la religión católica, y esa difusión
se realiza desde las instituciones publicas. De ninguna forma se garantiza
la neutralidad confesional del Estado. Recientemente hemos tenido que
asistir a
un espectáculo bastante bochornoso. A una niña cuya familia es musulmana
le fue negada la escolaridad porque llevaba una pañoleta musulmana. El
asunto en sí mismo es discutible, es decir el portar símbolos religiosos
en las escuelas es algo que en España no está regulado y en cualquier
caso no está prohibido. El asunto tiene tintes cómicos ya que una gran
parte de tertulianos de radio y comentaristas que destacan por su
catolicismo activo se presentaron como defensores de laicismo en España.
Además el asunto todavía es mas cómico aun ya esta niña antes de
intentar ingresar en un colegio publico fue rechazada por un colegio de
monjas concertado con el argumento de la pañoleta. En realidad todo el
asunto tenia un tinte xenófobo. Xenofobia de la que tampoco son
ajenos los colegios católicos concertados que rechazan la admisión
de niños extranjeros derivándolos a la escuela publica. Desde nuestra
perspectiva creemos que es mucho mejor que los niños extranjeros estudien
en los colegios públicos pero no por eso podemos desconocer el hecho de
que los colegios católicos están discriminando la admisión de alumnos
extranjeros. Lo
que es evidente , al menos para mí, es que las instituciones publicas
difunden una especie de confesionalismo católico difuso en vez de
mantener una actitud laica y neutral. Incluso las religiones
minoritarias denuncian sistemáticamente
esta situación de trato de favor que recibe la Iglesia Católica
por parte de las instituciones. Mientras que a la Iglesia Católica se le
reservan y se le ceden terrenos para la construcción de iglesias, vemos
como se ponen mil pegas para la cesión de suelo para la construcción de
mezquitas como hemos visto recientemente en algún pueblo catalán. La
irrupción de la religión musulmana, una religión que llega en patera,
está siendo vistos por algunos xenófobos de nuevo ola como una religión
que amenaza la identidad española que, por supuesto, se entiende
como una identidad católica. Incluso llegan a achacar a la religión
musulmana en ser un problema para la integración de los inmigrantes
marroquíes. Estos nuevos xenófobos han teorizado la siguiente idea: ya
que España tiene que ser un país de inmigración mejor que sean
inmigrantes latinos y católicos. En
España existe como lo ha calificado el presidente de Europa Laica,
Gonzalo Puente Ojea, un criptoconfesionalismo católico pero yo añadiría
que es un criptoconfesionalismo intolerante
no ya con la libertad de conciencia sino también con religiones
como la musulmana o la evangélica. Desde
el movimiento laicista solo queda presionar para que todo esto cambie,
para que la libertad de conciencia sea respetada, para que el sistema
educativo asuma unas pautas laicas y creo que la sociedad está exigiendo
cambios en ese sentido sin embargo soy escéptico en cuanto a
que nuestro sistema político imponga decisiones en la dirección
que marca la sociedad. El año pasado asistí a un curso de verano de la
UNED, -que por cierto se organizaban en las instalaciones de la denominada
Universidad católica de Ávila- en el que se hacía balance de la
libertad religiosa tras 20 años de Constitución; con este motivo se
invitó al Presidente del Tribunal Constitucional, Jiménez de Parga, a
pronunciar una conferencia. Durante el coloquio alguien le preguntó
acerca de la constitucionalidad o no de los Acuerdos con la Santa Sede y
Jiménez de Parga, vino a decir que eran constitucionales ya que la
Constitución española en cierta manera contempla el hecho que el Estado
debe tener en cuenta la sociología religiosa de los españoles y los españoles,
dijo, mayoritariamente son católicos. Es decir, el presidente del
Tribunal Constitucional, considera que un Estado moderno no tiene porque
ser un Estado laico sino que el grado del laicismo dependerá de la
importancia sociológica que tenga tal o cual religión en la sociedad.
No me extrañó este tipo de interpretación por parte de Jiménez
de Parga ya que es un hombre bastante conservador y, seguramente, bastante
católico pero si me extrañaron
unas declaraciones que recientemente realizó Rosa Aguilar, la única
alcaldesa
de capital de provincia miembro del Partido Comunista y de
Izquierda Unida. Las declaraciones las realizó en el diario EL PAIS unos
días antes de las elecciones municipal del 25 de mayo. El periodista le
preguntó acerca de las criticas que recibe de algunos sectores
en Córdoba sobre la promoción que hace el Ayuntamiento de la
Semana Santa y sus procesiones y de la asistencia de la alcaldesa a estas
manifestaciones religiosas. Rosa Aguilar
contestó que eso era normal ya que la semana santa es algo mas que
un una manifestación religiosa que era algo, según ella, “cultural”
y que, por otro lado, como ella era creyente era normal asistir a los
actos litúrgicos. Así pues vemos que el hilo clerical atraviesa todo el
sistema político. Aquí, en Castilla y La Mancha, podríamos hablar de
Don José Bono y sus relaciones con el purpurado pero mejor es que no
hablemos de esto ya
que no quiero que salgamos con una idea pesimista del futuro.
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