La libertad de expresión y las caricaturas
COMUNICADO DE PRENSA de la Junta directiva de la Federación
Humanista Europea (FHE)
11 de febrero de 2006
“Algunos hombres creen en un sólo dios. Otros creen en varios dioses. Algunos se consideran agnósticos y sin opinión al respecto. Otros, por último, son ateos. Todos han de vivir juntos. Y esta vida en común, desde la Primera Declaración de los Derechos Humanos, debe garantizar la libertad de conciencia y la igualdad de derechos para todos al mismo tiempo.” (Henri Pena Ruiz)
La Federación Humanista Europea (FHE) considera que sólo un estado plural garantiza la libertad de conciencia y opinión. Esta libertad incluye la libertad para creer o no creer, y para adherirse o no a cualquier religión, sin que ninguna religión ni convicción se beneficie de ningún privilegio ni se someta a ninguna coacción que contravenga el derecho común. Este pluralismo es indispensable para “vivir juntos”.
Sin libertad de expresión, no puede existir pluralismo. Pero “libertad
de expresión no se aplica únicamente a “información”
o “ideas” que se perciben afines o se consideran inofensivas o neutras,
sino también a las que ofenden, escandalizan o molestan”. La prohibición
de representar al fundador del Islam es una regla religiosa que concierne únicamente
a los musulmanes en la medida que ellos lo estimen. Una prohibición estrictamente
religiosa no puede, en ningún caso, limitar la libertad de expresión.
Así pues, el hecho de que las controvertidas caricaturas ofendan o molesten
la sensibilidad de una comunidad (ya sea o no religiosa), no puede, en ninguna
medida, justificar la prohibición de su publicación.
Y sin embargo, también existen límites a la libertad de expresión:
un discurso, un libro o un dibujo pueden constituir una incitación al
odio, la violencia o la discriminación contra una persona, un grupo,
una comunidad o algunos de sus miembros, a causa de su raza, color, ascendencia,
nacionalidad u origen étnico. Entonces es censurable y puede ser prohibido
por ley.
En el caso de las caricaturas de Jyllads-Posten, un reproche que se le podría
hacer es que identifican Islam con intolerancia criminal y terrorismo. Esta
identificación es contraria a la verdad, puesto que muchos musulmanes
consideran su religión como un mensaje de paz y concordia.
Sin embargo, sí existe un Islamismo intolerante y terrorista, y la FHE
deplora el hecho de que las reacciones violentas y aborrecibles de las que hemos
sido testigos contribuyen, seguramente más que cualquier caricatura,
a la asociación del Islam con la intolerancia en las mentes de la gente,
y a reforzar las posiciones más radicales.
Las religiones han contribuido al pensamiento universal, la cultura y la filosofía.
Las religiones han sido y continúan siendo portadoras de sentido para
mucha gente. Sin embargo, con demasiada frecuencia también han sido y
continúan siendo portadoras de sinsentidos, errores y también
mentiras y odios. Con demasiada frecuencia las religiones han sido causas de
conflictos, e incluso se puede decir que la intolerancia religiosa ha sido prácticamente
constante en Europa. Todas las violaciones de la libertad de expresión
deben ser denunciadas con la misma firmeza, cualquiera que sea su origen.
Ninguna religión está por encima de la crítica. Ninguna
puede reclamar inmunidad ni un estatus especial. La FHE se opone a cualquier
intento de limitar, por vía legislativa o judicial, el derecho a desafiar
y criticar, dentro de los límites del derecho común, todas las
religiones, sus doctrinas y las acciones de los que se autodenominan religiosos.
Pero por otra parte, la FHE rechaza enérgicamente la identificación
de Islam con terrorismo. También se opone a cualquier condena general
de daneses, franceses, noruegos o europeos por parte de mahometanos o islamistas,
así como a todos los actos de violencia cometidos para vengar al profeta
insultado.
La FHE apoya además a todos aquellos dentro de la comunidad musulmana
que desean confrontar en profundidad el delicado tema de la violencia inherente
a algunos preceptos coránicos. Para cualquiera que no sea un especialista,
musulmán o no, la lectura de los mismos fuera de su contexto de hace
15 siglos, parecen llamadas permanentes al odio a los judíos, a los cristianos
y a los no creyentes, a la humillación de la mujer y a la guerra santa.
Sin embargo, claramente muchos musulmanes viven el Islam como una religión
de paz. Sería deseable que esas voces se escuchasen altas y claras y
que prevaleciese esa visión. Sería también deseable que
las autoridades musulmanas condenasen de forma inequívoca la utilización
de su profeta o su dios con fines políticos o criminales. Este llamamiento
se dirige también a los líderes de las demás religiones.
La FHE continuará su llamamiento a la comprensión mutua más
allá de todas las tradiciones y creencias. Invita a la gente a crear
puentes para resaltar lo que nos une, para apoyar a todos los que luchan a favor
del progreso, y para reunir a los que saben extraer de la memoria colectiva
todo lo que favorece la apertura al diálogo y a la modernidad.
Freedom
of _expression and caricatures
PRESS RELEASE of The European Humanist Federation (EHF)
"Some men believe in one god. Others believe in several.
Some consider themselves agnostic and offer no opinion. Others, finally, are
atheists. All must live together. And this life in common, since the first Declaration
of Human Rights, must ensure freedom of conscience and equal rights for all."
(Henri Pena Ruiz)
The European Humanist Federation (EHF) considers that only a pluralistic state
guarantees freedom of conscience and opinion. This freedom includes the freedom
to believe or not and to adhere or not to one religion or another, without any
religion or belief being privileged or subject to constraints constituting exceptions
to ordinary law. This pluralism is indispensable to « living together
».
Without freedom of _expression there can be no pluralism. And «freedom of _expression is applicable not only to 'information' or 'ideas' that are favourably received or regarded as inoffensive, but also to those that offend, shock or disturb». The rule against representing the founder of Islam is a religious rule that concerns only Muslims, to the extent that they feel concerned. In no case can a strictly religious prohibition justify limiting freedom of _expression. Hence, the fact that the controversial caricatures offend or disturb the sensitivity of a community (religious or not) cannot, in any measure, justify forbidding their publication.
Yet freedom of _expression is not without limits: a statement, a book, a drawing can be an incitement to hatred, violence, or discrimination against a person, a group, a community, or members of a group or community, on the basis of race, colour, ascendance, or national or ethnic origin. If so it is reprehensible and can be forbidden by law.
In the case of the Jyllands-Posten caricatures, a reproach that can be made is that they equate Islam with criminal intolerance and terrorism. This identification is untrue, as most Muslims consider their religion as a message of peace and concord.
Yet there does exist an intolerant and terrorist Islamism, and EHF deplores the fact that the violent, hateful reactions we have been witnessing contribute, more surely than any caricatures, to sustaining the link in people’s minds between Islam and intolerance and to reinforcing the most radical stances.
Religions have contributed to universal thought, culture, and philosophy. Religions have carried and continue to carry meaning for many people. Yet too often they have also carried, or continue to carry messages that are often meaningless, untrue and hate-provoking. Too often, in the past, religions have been the root of conflict, and it can even be said that religious intolerance has been practically constant in Europe. All violations of freedom of _expression must be denounced with the same firmness, whatever their origin.
No religion is above criticism. None can claim immunity or a special status. EHF is opposed to any attempt to limit, through legislation or legal action, the right to challenge and criticise, within the limits of the law, all religions, their doctrines, and the actions of those who call themselves religious. On the other hand, EHF vigorously rejects equating Islam with terrorism. It also opposes any general condemnation of Danes, French, Norwegians or Europeans by Muslims or Islam as well as all acts of violence committed in a spirit of revenge and in the name of an insulted prophet.
Furthermore EHF supports all those within the Muslim community who are willing to confront, in depth, the delicate issue of the violence inherent in some Koranic precepts. For any non-specialist, Muslim or not, reading them outside their context of 15 centuries ago, such texts sound like calls to hate Jews, Christians, and non-believers, to humiliate women, and to carry on a holy war. Yet clearly, most Muslims live Islam as a religion of peace. May their voices ring out loud and clear and may this vision prevail. And may Muslim authorities unequivocally condemn turning their prophet or god into a political or murderous instrument. This appeal is addressed to the leaders of the other religions as well.
EHF will continue its appeals for mutual understanding beyond
all traditions and beliefs. It invites people to create bridges among themselves,
in order to highlight what links us together, to support all those who are striving
for progress, and to bring together those who can draw from our collective memory
everything that favours an opening to dialogue and modernity.
Paris, 11 February 2006
EHF Board of Directors
Liberté d’_expression et caricatures
COMMUNIQUE DE PRESSE
(versiones en español y en inglés)
"Certains hommes croient en un dieu. D'autres en plusieurs. D'autres
se tiennent pour agnostiques et refusent de se prononcer. D'autres enfin sont
athées. Tous ont à vivre ensemble. Et cette vie commune, depuis
la première Déclaration des droits de l'homme, doit assurer à
tous à la fois la liberté de conscience et l'égalité
de droits." (Henri Pena Ruiz)
La Fédération Humaniste Européenne (FHE) considère
que seul un État pluraliste garantit la liberté de conscience
et d’opinion. Cette liberté comporte la liberté de croire
ou de ne pas croire, d’adhérer ou non à telle religion ou
à telle autre, sans qu’aucune religion ou conviction ne bénéficie
de privilège ou ne subisse des contraintes dérogatoires au droit
commun. Ce pluralisme est indispensable au « vivre ensemble ».
Sans liberté d’_expression, pas de pluralisme. Or, «
la liberté d’_expression vaut, non seulement pour les « informations
» ou « idées » accueillies avec faveur ou considérées
comme inoffensives ou indifférentes, mais aussi pour celles qui heurtent,
choquent ou inquiètent». L’interdiction de représenter
le fondateur de l’islam est un prescrit religieux qui ne regarde que les
musulmans, dans la mesure où ils s’estiment concernés. En
aucun cas, un interdit strictement religieux ne peut donc justifier de restreindre
la liberté d’_expression. Le fait que les caricatures contestées
heurtent ou dérangent la sensibilité d’une communauté
(religieuse ou non) ne peut donc être, en aucune mesure, un motif d’interdiction.
Toutefois, la liberté d’_expression n’est pas sans limite
: un discours, un livre, un dessin peut constituer une incitation à la
haine, à la violence ou à la discrimination à l'égard
d’une personne, d'un groupe, d'une communauté ou de leurs membres,
en raison de la race, de la couleur, de l'ascendance ou de l'origine nationale
ou ethnique. Il est alors condamnable et peut être interdit en vertu du
droit commun.
Dans le cas des caricatures du Jyllands-Posten, un reproche qui pourrait
leur être fait est d’associer Islam et intolérance criminelle
et terrorisme. Un tel amalgame est contraire à la vérité,
la plupart des musulmans considèrent en effet leur religion comme un
message de paix et de concorde.
Cependant, un islamisme intolérant et terroriste existe bel et bien et
la FHE déplore que les réactions violentes et haineuses auxquelles
nous assistons concourent, beaucoup plus sûrement que n’importe
quel dessin, à l’amalgame Islam-intolérance et renforcent
la position des plus radicaux.
Les religions ont contribué à la pensée universelle, à
la culture et à la philosophie. Elles ont été et demeurent
porteuses de sens pour beaucoup de gens. Mais elles ont été et
sont aussi - trop souvent - porteuses de non-sens, d’erreurs et aussi
de mensonges et de haines. Trop souvent les religions ont été
fauteuses de conflits. Naguère, l’intolérance religieuse
était d’ailleurs pratique constante en Europe. Les atteintes à
la liberté d’_expression et aux droits de l’homme doivent
être dénoncées d’où qu’elles viennent
avec la même fermeté.
Aucune religion n’est au-dessus de la critique. Aucune ne peut prétendre
à l’immunité ou à un statut particulier. La FHE s’oppose
à toute tentative de limiter, par la voie législative ou la voie
judiciaire, le droit de contester et de critiquer dans les limites du droit
commun les religions, leurs doctrines et les actes de ceux qui s’en revendiquent.
Mais la FHE rejette, avec la plus grande vigueur, l’amalgame entre Islam
et terrorisme, ainsi que les condamnations générales des musulmans
ou de l’Islam à l’égard des Danois, des Français,
des Norvégiens et des Européens… et tous les actes de violence
commis pour venger Mahomet outragé.
La FHE soutient par ailleurs ceux qui, dans la communauté musulmane,
sont prêts à affronter, en profondeur, la question délicate
de la violence et de certains prescrits coraniques qui sonnent comme des appels
permanents à la haine du juif, du chrétien et de l’incroyant,
à l’humiliation de la femme et à la guerre sainte quand
on les lit détachés de leur contexte d’il y a près
de 15 siècles, comme n’importe quel non-spécialiste, musulman
ou non. A l’évidence la plupart des musulmans vivent leur islam
comme une religion de paix. Puisse cette lecture l’emporter haut et clair.
Puisse aussi les responsables musulmans condamner, sans équivoque, l’instrumentalisation
de leur prophète ou de leur dieu à des fins politiques et meurtrières.
Cet appel s’adresse également aux représentants des autres
religions.
La FHE poursuivra ses appels à la compréhension mutuelle, au-delà
des traditions et des convictions. Il invite à jeter des ponts entre
les hommes, pour mettre en évidence ce qui nous lie, pour soutenir tous
ceux qui luttent en faveur du progrès et pour rassembler ceux qui savent
tirer de la mémoire collective tout ce qui favorise l'ouverture au dialogue
et à la modernité.
Paris, le 11 février 2006
Le Conseil d’Administration de la FHE