MÁS SOBRE SÍMBOLOS RELIGIOSOS
EN LAS ESCUELAS PÚBLICAS
¿HAY COSAS MÁS IMPORTANTES?
Casimiro Jesús Barbado López
En el caso de la petición de retirada de un crucifijo
que preside el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Vila-real (Catellón),
asunto que en estos días ocupa y preocupa a nuestra asociación,
el portavoz de uno de los grupos municipales ha hecho declaraciones públicas
del tipo: "Hay cosas de las que ocuparse más importante que la retirada
de un crucifijo". Este tipo de argumento, que en los últimos tiempos
complementa el de considerar "ornamento" los iconos y los símbolos
que se imponen a toda una comunidad, ha sido analizado con brillantez por Casimiro
Jesús Barbado López en casos muy similares que afectan al movimiento
laicista en Andalucía:
(enlace original: http://escuelalaicacordoba.blogia.com/)
¿HAY COSAS MÁS IMPORTANTES?
A veces, al debatir sobre algún tema polémico, nuestro interlocutor
nos da la razón, compartiendo los argumentos y la esencia de nuestras
reivindicaciones. La conversación transcurre de esta manera fluida y
complaciente hasta que una última frase, lapidaria y cortante, nos devuelve
a la realidad incuestionable de la indiferencia de la persona que tenemos enfrente,
respecto a asunto que nos ocupa: "Bueno, pero hay cosas más importantes,
como por ejemplo..." Entonces, una especie de zozobra anímica, a
medio camino entre la rabia y la frustración, nos desborda. Pero, y este
"pero" es temeroso y educado, no nos atrevemos a contestar. ¡Cómo
vamos a hacerlo, si aparentemente nos apoya en todo lo dicho hasta ahora! Y
nos vamos alejando con la impresión agridulce de no saber exactamente
si contamos con él para luchar por lo que, en principio, ambos considerábamos
justo. Casi hubiéramos preferido tener delante a un verdadero enemigo
dialéctico, alguien con las ideas contrarias, pero meridianas, que dialogue
con franqueza, es decir, sin dobleces de última hora.
Algo de esto está sucediendo en la mal llamada "guerra de los crucifijos",
iniciada en un colegio de Baeza; reverdecida en Córdoba, con la aprobación
de la resolución de la Junta de Personal Docente sobre eliminación
de símbolos religiosos de los centros escolares públicos y coronada,
mediáticamente, con la solicitud de retirada de la Pilarica de las dependencias
del cuartel de Almodóvar, efectuada por dos guardias civiles, basándose
en la aconfesionalidad del Estado.
Sin entrar de lleno en el fondo del asunto, en el que mi postura es de respaldo
absoluto, tanto a los representantes sindicales, como a los dos miembros de
la benemérita; mi colaboración con este diario discurre por otra
arista de la polémica: la existencia de personas y colectivos que utilizan
el "pero hay cosas más importantes" como bandera ideológica
y arma de destrucción falaz de argumentos, intentando acaparar el protagonismo
de la defensa de esos otros objetivos más importantes, en este caso,
relativos al mundo de la educación, y, lo que es más grave, intentando
desprestigiar o restar credibilidad a los que perseguimos unas instituciones
al margen de las creencias y sentimientos religiosos, aunque éstos sean
mayoritarios.
De la misma manera que un médico no le dice a un paciente de cáncer
testicular, que hay cánceres más agresivos y prioritarios, dentro
de una hipotética lista de tumoraciones colectivas a erradicar por el
SAS; no hay "escuela laica" versus "ratios elevadas" o "retirada
de símbolos" versus "mejoras en los centros". No son objetivos
excluyentes. La búsqueda de los primeros no impide alcanzar los segundos.
Ni abandonarlos a su suerte.
En la filosofía del "pero hay cosas más importantes"
beben muchas organizaciones. Por ejemplo, la FAPA Ágora, de Córdoba,
virtual defensora de la Escuela Pública e integradora, que hoy parece,
en la práctica, desmarcada de estos fines. En unas recientes declaraciones
en el diario ABC sobre la retirada de símbolos religiosos, su presidente
minimizaba el debate como si todo fuese una cortina de humo para tapar otros
aspectos de la Ley de Educación Andaluza y de la LOE "más
importantes". O el sindicato CSIF, que se abstuvo en la votación
de la resolución sindical, considerando que estas reivindicaciones "tienen
poca relevancia, calientan el ánimo del profesorado" y pueden dar
la impresión de que el esfuerzo sindical no se dedica a cuestiones "que
afectan directamente al reconocimiento de la labor docente o a la mejora de
su práctica educativa y de la calidad de la enseñanza pública".
Pero también comulga con esta idea una institución de gran calado,
como la del Defensor del Pueblo Andaluz, que ha instado a la Consejería
de Educación, según la Agencia Europa Press, a dedicarse antes
a las "graves carencias" que tiene la Educación andaluza y
a dejar de implicarla en la retirada de crucifijos y otros símbolos religiosos.
Visto el panorama y, a pesar de todo, hay que darle las gracias a los obispos
por manifestar, en la prensa, una postura tan franca (en sentido literal y figurado,
da igual): "La retirada de símbolos es un atropello a la sensibilidad
religiosa".
Yo llegaría más lejos, con la misma rotundidad: Su presencia es
un atentado contra la libertad de conciencia.
Casimiro Jesús Barbado López
6 de julio de 2006
http://escuelalaicacordoba.blogia.com/