Opiniones sobre las últimas declaraciones
de Benedicto XVI sobre el islamismo
1: "El Papa" Ratzinger y los planes del imperio
por Alejandro Oviedo Saturday, Sep. 16, 2006 at 11:34 AM
2: El alimento de los ´teocon´
ROSSEND DOMNECH 17/09/2006
"El Papa" Ratzinger y los planes
del imperio
por Alejandro Oviedo Saturday, Sep. 16, 2006
(Leido en: http://colombia.indymedia.org/news/2006/09/49091.php)
El 12 de septiembre pasado, durante la visita que dispensaba a su Baviera natal,
el Papa Ratzinger dio una charla titulada Fe, razón y universidad
ante académicos de la Universidad de Ratisbona (Regensburg). En el transcurso
de su charla hizo Ratzinger algunos comentarios acerca del Islam que están
provocando en muchos países reacciones similares a las que, hace algunos
meses, desencadenaron aquellas caricaturas de Mahoma publicadas por un periódico
danés de inspiración neonazi.
En la charla, Ratzinger deja caer sus comentarios acerca de Mahoma cuando explica que la universitaria es una institución cuya esencia es la razón, y que tiende por eso a la tolerancia. La fe encuentra en ese espacio un nicho propio, pues ella es también racional, y halla por eso incluso razonable que alguien pueda interrogarse acerca de su validez. En este punto cita Ratzinger un diálogo acaecido a finales del Siglo XVI entre el emperador bizantino y un sabio persa musulmán, en ocasión del asedio de las tropas musulmanas a Constantinopla. El emperador le dice al sabio (cito a Ratzinger):
Muéstrame también aquello que Mahoma ha traído de nuevo, y encontrarás solamente cosas malvadas e inhumanas, como su directiva de difundir por medio de la espada la fe que él predicaba. El Emperador explica así minuciosamente las razones por las cuales la difusión de la fe mediante la violencia es una cosa irracional. La violencia está en contraste con la naturaleza de Dios y la naturaleza del alma.
Tras una gran cantidad de disquisiciones, termina Ratzinger su charla invitando al mundo a razonar, a establecer un diálogo de culturas en el que no quepa la violencia.
Las primeras líneas del párrafo anterior han sido el detonante de una fuerte reacción en varios países. En Egipto se convocaron anteayer varias marchas de protesta. En Gaza explotó ayer una bomba en una iglesia. En Turquía se hacen llamados a cancelar una planificada visita de Ratzinger el próximo noviembre. Y autoridades religiosas de todo el mundo islámico envían mensajes del protesta al Vaticano, que hasta ahora se ha conformado con responder, a través de voceros, que el papa no tenía la intención de ofender a nadie con sus palabras. En Alemania se publicaron de inmediato comentarios de varios políticos del gobierno, criticando las reacciones del mundo musulmán, que ven como manifestación de una irracional sensibilidad.
No podemos decir, con certeza, en qué cosas pensaba Ratzinger cuando eligió ese infeliz ejemplo para ilustrar su charla. Pero sí, que el jefe de la jerarquía católica no es alguien que vaya por allí dejando caer ingenuidades.
Los grandes medios europeos están presentando el discurso de Ratzinger como un acto razonable y comedido, ante el cual la reacción de los musulmanes, con sus protestas y sus encendidos discursos, es vista como propia de un mundo violento e intolerante.
Europa está embarcándose en una campaña cada vez más activa dentro de los planes imperialistas de control de las fuentes de energía fósil. La demonización del mundo islámico, en cuyos vastos territorios se encuentran la mayor parte de esas fuentes, es una estrategia necesaria para justificar ante la opinión pública la participación europea en las invasiones militares a países musulmanes, cuyo trasfondo económico se disfraza como un conflicto de civilizaciones.
En los tempranos años ochenta, cuando fue elegido, Karol Wojtila tuvo clara la estrategia de su papado: dar la estocada definitiva al corazón del sistema socialista. Ratzinger fue uno de los artífices de ese proyecto, que ejecutó junto a Juan Pablo II desde la Congregación para la Doctrina de la Fe (departamento ideológico del Vaticano). Sería sensato entonces creer que un objetivo central del nuevo papado, para honrar la tradición vaticana de hacer tienda junto a los poderosos del mundo, sea acelerar el enfrentamiento con el mundo islámico, para allanar el camino a los planes del imperio. No es casual, quizás, que la charla de Ratzinger haya coincidido con el envío de una flota de guerra a aguas del Líbano, el despliegue militar más importante de Alemania desde 1945.
alejoviedo@gmx.de
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El alimento de los ´teocon´
ROSSEND DOMNECH 17/09/2006
(Leido en: http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/noticia.asp?pkid=271224)
La ola de antipapismo que se eleva del islam radical alimenta las teorías
de los neoconservadores (neocon) norteamericanos más ortodoxos,
que vaticinaron un inevitable "choque de civilizaciones" entre
el islam y Occidente. Se están frotando las manos también los
llamados teocon (creyentes conservadores), definidos también como
"ateos devotos", hijos de los nuevos conservadores. Según
ellos, las religiones son portadoras de valores que pueden ser útiles
a la política, por lo que deben ser protegidas y usadas para defender
a Occidente.
El segundo mandato del presidente de EEUU, George Bush, fue ganado gracias a los votos de las iglesias evangélicas --que suponen 30 millones potenciales de votantes-- machacadas por la propaganda durante la campaña electoral.
Antes de ser Papa, Joseph Ratzinger participó en un simposio de la revista First Things, vinculada a los teocon. Cuando fue elegido, Michael Novak, analista del American Entreprise Institut, cercano a la Casa Blanca y al Vaticano, declaró, como si hubiese participado en el cónclave: "Ratzinger es la mente más lúcida que teníamos a disposición". En otra ocasión dijo que "la enfermedad que aflige a la iglesia católica se llama relativismo". Es la misma cuestión que Ratzinger expuso tras la muerte de Karol Wojtyla, el papa Juan Pablo II, con una crudeza que sorprendió a muchos, por lo que se pensó que compartía las ideas de los teocon. Sin embargo, en el discurso que pronunció en la toma de posesión los incluyó en la lista de los relativismos modernos.
La lección universitaria de esta semana en Alemania ha reabierto la duda, a pesar de que, leído en su totalidad, probablemente no explique la protesta musulmana. Si acaso, evidencia la dificultad de un intelectual puro y solitario, que, no mirando las series televisivas ni paseando por los mercados, ignora las exigencias de los medios de comunicación actuales, que se afanan por títulos y noticias simplificados.
Así, lo que fue solo una cita sobre la necesidad de que las religiones se unan frente al agnosticismo actual, se transformó en otra cosa. La expresión sobre el "choque inevitable" es el título de un libro de Samuel Huntington, uno de los teóricos del neoconservadurismo. Leo Strauss, fundador de la escuela, concretó que frente al choque era necesario "comprometerse en la defensa militante de Occidente" y que EEUU debían asumir "la cruzada para la democracia".
Durante el primer mandato presidencial de Bush, su administración contó con importantes cargos que profesaban las nuevas teorías. Los neocon Hill Kristol y Robert Kagan patrocinaron las teorías de la "guerra preventiva" y de la "exportación de la democracia".
Esas ideas irrumpieron en Italia poco antes de las pasadas elecciones generales, que perdieron los conservadores. La jerarquía católica local se movilizó con el apoyo de los ateos devotos liderados por Marcello Pera, entonces presidente del Senado. El común denominador de sus miembros es que están en contra de las políticas progresistas y consideran el catolicismo como coagulante de la nueva derecha. "Una religión civil", le llaman, y comparten la posición del Papa cuando explica que el fundamento de las leyes es divino.
En diciembre del pasado año, un juez de Pensilvania (EEUU) condenó a una escuela evangélica de Dover porque enseñaba que la humanidad es fruto de un diseño inteligente, o sea divino, y no fruto de la evolución. Poco antes, Bush había defendido que los alumnos debían poder estudiar teorías alternativas a la de Darwin y, en coincidencia, Ratzinger había afirmado que "no somos el producto casual y sin sentido de la evolución".
Según varios especialistas, la manera como la religión y el poder político resuelvan la cuestión influirá sobre temas que tocan a los ciudadanos de a pie, como la separación entre estados e iglesias, entre fe y laicidad, ética y creencia, democracia y teocracia, integrismo y modernidad.