"AMÉRICA LATINA, TIERRA DE MISIÓN."
Milagros Riera

Viaje del papa a Brasil

Brasil, tu nombre suena a música, tu nombre sabe a samba morena. Es el país mayor de América Latina, es una país de contrastes entre grandes riquezas y la más espantosa miseria, La región del Amazonas es un paraíso, las selvas, el río, la esplendida naturaleza, pero la muerte se esconde es este jardín, la muerte de los árboles, de las especies que desaparecen y nos dejan desamparados, y sobre todo la muerte de sus habitantes, los verdaderos propietarios de lo que pudo ser y fue seguramente antes del descubrimiento de las Américas un paraíso. Las grandes multinacionales destruyen el suelo y para implantar su ley de mercado asesinan a los que allí viven, dentro de unos años lo que fue el pulmón del mundo no será más que un desierto como el Sertao. Los Tristes Trópicos de Levis Strauss.

Vayamos a las ciudades, allí la miseria es visible, las favelas cercan las populosas capitales. En Río de Janeiro los turistas pueden ver la magnífica bahía con la enorme estatua de Jesús con los brazos abiertos, que corona una montaña, a sus pies se agrupan las miserables chozas de los que tratan de sobrevivir, a ellos el abrazo de la imagen no les ampara.

Los niños abandonados por sus padres, incapaces de procurarles techo y comida, recorren las calles en bandas, buscando aplacar su hambre como pueden, a veces roban, y para librarse de semejante plaga, los ricos viven encerrados en sus lujosas fincas rodeados de muros y pagan vigilantes para impedir que la pobreza llegue hasta ellos. Si aquellos muchachos se acercan a las fincas, se les mata. Un amigo que volvía de allí contaba que le habían mostrado las muescas que hacían los propietarios cuando cazaban a alguno de aquellos desvergonzados, él mismo asistió a una de esas cacerías. También la policía en ocasiones y bandas armadas, otras veces, tienen por misión limpiar las calles de lo que se considera como basura. Los niños desaparecen, pero nadie les echa de menos. Brasil es un país rico, pero no para todo el mundo.

Así estaban las cosas, y así siguen estando, cuando el papa decidió ir a evangelizar América Latina, en el Vaticano, rodeado de su impecable guardia suiza, conversaba con su Dios que le procura la infabilidad, y de él, seguramente obtuvo las directivas para resolver los problemas que este continente tiene planteados. Allí reside la mayoría de su rebaño, nunca mejor dicho lo de rebaño, puesto que la Iglesia siempre ha considerado así a sus fieles, gentes a las que se puede manipular y esquilar.

Una vez llegado al término de su viaje fue recibido por el presidente Lula, quien a pesar de presentarse como Trotskista, es también un buen cristiano y amigo de Bush, con el que desea hacer provechoso comercio, y que además no deja de amparar a todos los miembros de su gobierno perseguidos por corrupción. Lo primero que el papa le pidió fue que declarase obligatoria la enseñanza de la religión católica, el presidente tuvo que recordarle amablemente que Brasil era un estado laico.

Mefisto XVI no se desanimó por tan poco, lo que en Europa no conseguía, seguramente acabaría consiguiéndolo en América. Ante sus fieles enloquecidos por la ocasión que tenían de ver un casi dios venir a ocuparse de ellos, empezó a darles las directivas que cambiarían la suerte de un continente mantenido en la miseria por el capitalismo del amigo norte-americano.

Su mensaje era el de siempre, pero allí podía decirlo con más fuerza, con más virulencia que en la vieja Europa, que llevaba muchos siglos ya aguantando las insanas ideas de la secta.

El aborto debe ser rechazado, por todos los medios posibles, es el horror total, ya que se trataba de que la mujer pueda recuperar la libertad que siempre se le había negado, que pueda recuperar la libre disposición de su cuerpo y de su vida. Sin la sumisión de la mujer, la secta perdería su más sólido apoyo. Luego examinaremos con más detenimiento las locuras que la Iglesia está dispuesta a hacer, y las que ha hecho, para impedir que esto suceda.

Siguió explicando el gran amor que la secta tiene a la conservación de la vida, también hablaremos luego de ello. El gran peligro que representaba el uso de preservativos fue denunciado como uno de los mayores males que aquejan a la humanidad, poco importa que la gente desee evitar el sida y embarazos no deseados, que llevan a un gran número a procrear hijos que luego no pueden mantener. El remedio a todo esto es fácil y esta al alcance de cualquiera, basta con la castidad hasta el santo matrimonio, los jóvenes no tienen más que fastidiarse, por no decir otra cosa, hasta este feliz momento, después a procrear sin freno y aceptar todo lo que Dios mande.

Naturalmente nada de investigar con células madres, el avance de la ciencia nunca ha despertado gran interés en la Iglesia, al contrario su intención siempre fue la de frenar el avance del conocimiento. El que ahora ya no se pueda quemar a los científicos, no es un motivo para abandonar el combate por el oscurantismo, siempre se encontrarán otros medios de represión.

El matrimonio entre parejas del mismo sexo hay que rechazarlo como crimen horrendo. La santa familia podría desaparecer. Esta noble institución es la base del poder de religiones y fascismos, la mujer debe estar sometida al hombre, así lo manda Dios. La Iglesia se encarga de guiar la conciencia de la mujer y moderar su lascivia, que según San Agustín es enorme y fuente de todo pecado. La mujer recibe la tranquilidad de saber que su matrimonio no puede romperse, el hombre la seguridad de que su esposa le será fiel, guiada por su confesor. Si el hombre es infiel, no importa, con un acto de contrición será perdonado, si es la mujer quien caiga en la tentación, puede ser repudiada, lapidada, apaleada y asesinada por su dueño. Casi todos los casos de lo que se llama la violencia del género vienen de esta visión machista de la familia vehiculada por la religión.

Mientras escribo esto se están produciendo grandes manifestaciones en Roma para defender la familia tradicional. En ellas puede verse la derecha, el fascismo y la Iglesia juntos, como de costumbre, para negar el derecho a los que quieren vivir su amor, de ser amparados por las leyes. El fanatismo religioso lleva a que la gente manipulada por la religión niegue el pan y la sal a los que no desean formar una familia de tipo patriarcal. La convivencia no cuenta, solo interesa imponer el yugo, esperando las flechas, a los que desean ser ciudadanos libres.

El Brasil fue la cuna de La Teología de la Liberación, en el avión que conducía al papa a su destino, los periodistas le preguntaron sobre lo que pensaba de esta teoría que sacudió América latina hace ya bastantes años. Mefisto contesto que era algo del pasado, del último milenio y que ya no tenía vigencia, veamos de qué se trata.

Durante los años 60 surgieron en todo el mundo, y en especial en Europa, varios movimientos de jóvenes que cuestionaban el mundo en que vivían, las desigualdades, la explotación del mundo del trabajo y el colonialismo, unido a la guerra del Vietnam que se eternizaba, fue lo que impulso a toda una parte de la juventud a buscar la manera de construir un mundo mejor. Todo esto culminó en mayo del 68, y sus consecuencias duraron varias décadas, actualmente el nuevo presidente de Francia ha prometido acabar con las secuelas de aquel generoso movimiento.

La teología de la liberación nació en este cuadro histórico. La Iglesia en el concilio de Vaticano II decidió recuperar a esta generosa juventud por medios diversos, sindicatos católicos, movimientos de estudiantes, curas obreros. En América la “descristianización” amenazaba, la Iglesia siempre había apoyado a los ricos y a los terratenientes que sumían a la población en la miseria, lo único que hacían para ayudar a los pobres era ofrecerles el paraíso a cambio de la sumisión a los poderosos. El miedo de la Iglesia a que las ideas de liberación acabasen con su poder les llevo a diseñar una doctrina que ayudaría a los oprimidos a hacer frente a sus opresores, y esto en colaboración con otros grupos políticos a los que así de paso infiltraba. Se trataba sobre todo de parar los movimientos revolucionarios dando otra alternativa a los rebeldes.

Esta tarea fue encomendada a la Compañía de Jesús. Su éxito fue grande, teólogos y trabajadores sociales se unieron a esta idea, y un viento de esperanza empezó a soplar sobre el continente, fue un éxito, y aquello acabó con este movimiento. Los poderosos que siempre habían practicado un poder sin freno, se inquietaban, el gigante norte-americano que siempre tuvo el continente bajo su bota no podía tolerar aquel viento de libertad.

El papa Juan Pablo II, santo ya, fue el encargado de acabar con aquel desorden, mandó a los jesuitas salir de América, renegar de la susodicha teología y abandonar las gentes con las que trabajaban y que creían en ellos, así lo hicieron, El padre Arrupe, provincial de la Compañía, viejo y enfermo no supo defender los suyos frente al papa. Todo esto convenía al papa, deseaba dar todo el poder al Opus Dei, prelatura más dinámica que los jesuitas y que le proporcionaba el dinero necesario para la labor emprendida de acoso y derribo del comunismo en Polonia. También deseaba dar gusto a los Norte-americanos, la CIA le ayudaba en su labor anticomunista en los países del este. Podríamos decir que los dos poderes formaban un eje del mal, el papa no solo terminó con la teología de la Liberación, sino que apoyó con entusiasmo todas las dictaduras asesinas de sur-América.

Los religiosos que impulsaron aquel movimiento se retiraron dejando a los oprimidos e idealistas que les habían seguido, solos ante sus verdugos, la represión se cebó en ellos, los que se atrevieron a pedir derechos y tierras fueron asesinados por las milicias privadas de los terratenientes, o por el ejército. Pronto reinó otra vez la paz y el orden de los cementerios.

Los informes que acabaron con la teología de la liberación fueron escritos a petición del papa, Juan Pablo II, por el actual MefistoXVI, que por entonces era el presidente de la congregación para la doctrina de la fe, heredera de la clásica Inquisición. Los millones de necesitados del continente sur-americano pueden suponer la ayuda que pueden esperar de tan alto personaje.

Después de tantos años la idea de la liberación continua extendiéndose, el actual papa sigue reprimiendo a los rebeldes que aun piensan en aquellas teorías, Jon Sobrino, uno de estos teólogos ha sido castigado por el papa hace unos meses. La teología de la liberación es como mayo del 68, continúa dando miedo.

Veamos ahora la cuestión del aborto. Al papa nada le importa que en el país que visita haya cada año un millón de mujeres que mueren de las consecuencias de abortos clandestinos. Esa hecatombe le trae sin cuidado, no tenían más que practicar la castidad, panacea universal. Su obsesión por preservar la vida se reduce a la de los no-natos, porque la vida de los millones de niños que mueren de hambre no le interesa, como tampoco la vida de las niñas violadas a las que se les prohíbe el aborto, quién sabe si la culpa de la violación no será de ellas, los niños son a veces muy provocativos, como dijo en un articulo Monseñor Lefevre, obispo de Paris, para justificar los casos de sacerdotes pederastas. Las mujeres y niñas víctimas de violencias no tienen porque abortar, quizás la culpa no fue suya, pero son mujeres y por lo tanto pecadoras. Esta ha sido siempre la doctrina de la Iglesia que tanto se preocupa de la vida y de la dignidad de la mujer.

En nuestro viejo continente esta doctrina se ha aplicado a rajatabla hasta hace muy poco. En Francia la última mujer que fue condenada a muerte y ejecutada fue precisamente por hacer abortos, esto pasaba en los años 40 bajo el gobierno de Petain, gran protegido de la Iglesia y de los nazis.

En Francia antes que por abortar libremente hubo que combatir por poder dar a luz sin dolor, la Iglesia había prohibido los ejercicios que podían aliviar los dolores del parto. Dios había dicho a la mujer “parirás con dolor” y así tenían que hacerlo.

Cuando al fin se obtuvo la ley que liberalizaba el aborto empezó otro escándalo. Había muchos médicos pertenecientes a la secta que obligados a practicar el acto médico lo hacían sin anestesia. El dolor les impedirá volver por aquí a estas guarras, comentaban riéndose.

Veamos otros casos descubiertos recientemente. La gente que busca a sus desaparecidos, por las cunetas españolas ha encontrado cadáveres de mujeres embarazadas hasta de 9 meses. A otra le habían arrancado el feto del vientre y se lo habían llenado con piedras. Hay que considerar que los que cometían estas atrocidades estaban bendecidos por la Iglesia y la bula papal de la cruzada les prometía el cielo.

Veamos lo que pasa en Argentina en este momento. Una de las maneras de evitar el embarazo no deseado es el uso de píldoras anticonceptivas, la secta también se opone a ello. Recientemente el gobierno decidió dar la píldora del día de después de forma gratuita, como una acción de higiene pública, la Iglesia ha puesto el grito en el cielo, ya que para ellos eso también es aborto.

Habría que recordar que la Iglesia Argentina apoyó la dictadura de Videla y sus horribles crímenes. Hace poco, con motivo de los procesos que se abren ahora contra asesinos y torturadores, alguien contaba que preguntaron a la jerarquía católica que pensaba de la manera que tenían de echar al mar desde los helicópteros a la gente que querían hacer desaparecer, se les contestó que era una buena idea, ya que consistía en una muerte poco dolorosa. Muchos de los cuerpos que llegaron al mar eran de mujeres que al ser detenidas estaban embarazadas, se las dejaba en vida hasta el parto y luego los niños se les daban a los verdugos de sus padres para que hicieran de ellos buenos cristianos. Sus abuelas les buscan aun, reunidas en la plaza de mayo claman su dolor.

El aborto se ha despenalizado en la ciudad de Méjico, no en todo el país. La Iglesia ha mandado a sus fieles a manifestar en contra, si en Europa ha perdido la partida, en su feudo latino americano deben seguir obedeciendo. Ha esgrimido una amenaza que utiliza desde el principio de su triste historia, la excomunión. Durante siglos le dio buen resultado, los emperadores del bajo Imperio Romano debieron enfrentarse a esta amenaza, reyes y emperadores de la Edad Media también. Cubiertos de ceniza debían esperar de rodillas ante la puerta de la iglesia a que se les perdonase.

Los jerarcas de la secta deben considerar que Méjico es un país muy atrasado para blandir semejante amenaza contra los que voten en contra des sus deseos. Aunque por fin han suavizado algo su castigo, diciendo a los políticos que con una simple confesión se les perdonaría, de ceniza nada, no sea que se lo tomen en serio y se vayan de la secta.

La mejor repuesta que se dio a estos manejos fue la reunión en el Zócalo de 18.000 personas que posaron desnudas, a petición de un fotógrafo, hombres, mujeres y niños, sin distinción de clase social y sin preocupación alguna, se desnudaron juntos, posaron como previsto y después entre cantos y risas imprecaron al obispo de Méjico para que les dejara en paz de una vez gozar de su libertad. El papa ha prometido ir a ese país el año 2009, sólo deseo que se le reciba de esta manera.

Milagros Riera
milagrosriera@hotmail.com


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