Iglesia y ciudadanía
Ian Gibson
Cada vez que los enemigos de la libertad vuelven a levantar la voz hay que hacerles frente con vigor
Artículo
publicado en elperiodico.com
Periódicamente venimos asistiendo a una ofensiva de las fuerzas reaccionarias
y antidemocráticas, fielmente representadas por las religiones, impulsadas
por su clero y ejecutada por los civiles que les sirven como lacayos. Hoy en
Polonia y en España se pretende reducir a la nada la libertad de expresión
contra los ciudadanos cuando éstos deciden en ejercicio de su libertad
o bien tomar el Sol en top lees o bien hacer una recreación artística
de sus símbolos religiosos en composiciones corporales calificadas de
pornográficas. Como si el cuerpo, la libertad sexual y la pornografía
fueran cosas malas o desagradables, cuando son, más bien, uno de los
pilares sobre los que se construyen tanto la libertad individual como la felicidad.
Es más, la libertad sexual es cada día más una garantía
sólida para fortalecer y mantener la democracia y los derechos individuales.
El silencio como respuesta a esta reacción clerical contra las libertades
es un síntoma de derrota y una señal que el clero utiliza para
recomponerse y mantener su ofensiva. No en vano el actual Papa ha pedido al
clero y a sus fieles lacayos que pasen a la ofensiva ideológica defendiendo
sus valores. Esto es: la castidad, la obediencia y la exaltación del
sufrimiento. En una palabra: la renuncia a la felicidad, a la libertad y a los
derechos individuales.
En una sociedad de ciudadanos, esto es, de hombres y mujeres libres, no podemos
permanecer por más tiempo callados ante esta agresión a nuestra
libertad y madurez. Ellos se acogen a sus sentimientos religiosos para plantear
la ofensiva contra los derechos individuales en los tribunales. Pues bien, ya
va siendo hora de que los ciudadanos/as nos acojamos a nuestros sentimientos
civiles y a nuestra sensibilidad democrática para denunciar cuantas agresiones
se manifiesten en su contra. Es necesario romper el silencio complaciente ante
tanta agresión a la libertad.
Es necesario que todas las organizaciones laicas o dispuestas a defender la
libertad de expresión se movilicen en apoyo de quienes padecen persecución
de la justicia por causa del ejercicio de su libertad de opinión.
Es necesario que todas las organizaciones europeas por la defensa de los derechos
individuales se movilicen contra quienes manifiestan en su moral, discursos
y con sus valores la apología de valores antidemocráticos y antiindividualistas
. Cada vez que dejemos pasar un grito de guerra clerical contra cualesquiera
de las manifestaciones de la libertad individual es como si retrocediéramos
hacia el abismo medieval o del nacionalcatolicismo. Sobre el que quieren precipitarnos
estos reaccionarios en nombre de sus dioses.
Hay que movilizarse en defensa de nuestros sentimientos civiles. De manera que,
cada vez que ataquen: los anticonceptivos, el aborto, el divorcio, la homosexualidad,
la libertad sexual, la autonomía individual, la legislación civil,
la soberanía popular y el ejercicio de los derechos individuales deberíamos
denunciarlos por herir nuestros sentimientos.
Atentamente
Javier Fisac Seco
Email favrefisak@terra.es