A propósito de las declaraciónes de Rouco Varela, el jefe del clan

1. La Ignorancia de Don Rouco. Jesús Espasandín
2. Ciudadano Rouco y democracia. M. Enrique Ruiz del Rosal
(Ambos autores son miembros de la Asociación Laica de Rivas Vaciamadrid)

[ La jerarquía católica, ya con muchos siglos de experiencia a cuestas, gusta de combinar el 'poli bueno' y el 'poli malo', como en las películas: ahora ponen a uno con pinta de amable y conciliador, ahora un bruto retrógrado y dictatorial. Después de la 'buena' apariencia dialogante de Blázquez, ahora nos toca sufrir a uno de los representantes más cafres y fascistoides, Rouco Varela. Dos compañeros de la Asociación Laica de Rivas Vaciamadrid nos comentan a propósito de sus últimas declaraciones.]

 

LA IGNORANCIA DE DON ROUCO.

La invitación del señor Varela a un referéndum que prohíba los matrimonios homosexuales, tiene varias angulaciones desde la que ser mirada. Una es el repente “democrático” que le ha dado al hombre, como forma de resolver el contencioso que le enfrenta a una ciudadanía que no comulga con sus ruedas de molino. Claro que, a falta de Inquisición... Auque, bien pensado, tal arrebato democrático no debe sorprendernos, habida cuenta del múltiple uso que ha venido haciendo de la libertad de manifestación, una vez pasada página de su anterior embeleso con el Caudillo de España por la Gracia de Dios.

Lo que sí intriga en todo esto es su aparente ignorancia de la realidad, ya que no puede suponerse mala fe en un hombre de tanta fe. Porque las encuestas hablan claro. Según el CIS, (encuesta 2568 del 2004), el 66,2 % de los entrevistados eran favorables al matrimonio de homosexuales, frente al 26,5% en contra. ¡Menudo revolcón le daría la ciudadanía al señor Varela si se convocase su referéndum! Pero nada comparable al descalabro que tendria ante su grey. Si tenemos en cuenta que el 80% de la población se declara católica, quiere decir que, aún considerando que el mencionado 26,5% esté íntegramente formado por católicos (es decir, un 33% de estos), significaría que, como mínimo, ¡un 67% de católicos es contrario a las posiciones del máximo “representante” de la Iglesia Católica en España!

Con tal disparidad entre “representante” y “representados”, parece extraño que ande pidiendo referéndum, a no ser desde la supina ignorancia de los datos. Eso sí, si los conoce, quedaría aclarado el enigma de porqué le vemos siempre deambular con esa cara de vinagre.

Jesús Espasandín

 

CIUDADANO ROUCO Y DEMOCRACIA


El ciudadano Rouco Varela, para quien la democracia y sus usos no representa ningún papel en su vida profesional ni personal, acaba de descubrir la necesidad de la democracia: propone un referéndum para “conocer mejor la realidad profunda de la conciencia…de los españoles”, en relación con la legalización del matrimonio homosexual.

El Parlamento español, expresando el pluralismo que refleja la voluntad popular a través de los partidos políticos, ha elaborado una ley justa: trata con igualdad civil a un colectivo minoritario, le concede derechos civiles de los que no gozaban hasta ahora y no le impone ninguna obligación a nadie. Eso es justo.

Pero la legitimidad y justicia democrática de esta ley es puesta en tela de juicio por monseñor Rouco, porque no se ajusta a su particular (y por tanto, privada) concepción moral, ignorando que las decisiones públicas (y una ley lo es) no puede derivar de fuentes de revelación o disposiciones de índole privada y arbitraria.

Estamos convencidos de que existen muchas personas cuya identidad religiosa no es, en sí misma, ni buena ni mala para el sistema democrático. Simplemente, participan en el sistema democrático y lo aceptan. Sin embargo, creemos que personas como el ciudadano Rouco representan un auténtico peligro para la democracia, puesto que careciendo de cualquier representatividad política buscan anular una ley elaborada por el Parlamento, tratando de interferir en las leyes y políticas públicas.

Monseñor sabe que su Iglesia no es una institución deliberativa sino de mando y obediencia férrea, que no duda de sus dogmas, ritos o teología. No está diseñada para dialogar ni debatir, sino para imponer jerárquicamente una doctrina. Como corresponde a una monarquía absoluta, teocrática y medieval.

No obstante, el ciudadano Rouco tiene una ocasión excepcional de demostrar que este furor democrático que le acaba de asaltar (petición de referéndum) es una “conversión” genuina y sincera. Se me ocurre que podría proponer a la sociedad española varias consultas: 1) Someter los Acuerdos con el Vaticano a votación popular; 2) Igualmente con la financiación de la Iglesia católica;3) Derogación de la Ley de Libertad Religiosa; 4) El adoctrinamiento religioso fuera de las escuelas financiadas con fondos públicos. Desde aquí, cuente con nuestro apoyo de antemano. Ánimo, ciudadano Rouco, atrévase.

Si no se atreviese a tanto, le propongo que dé una satisfacción en su propia Casa, y convoque varios referéndums:

Todas estas consultas actuarían sobre situaciones lacerantes e injustas. Mientras no se atreva a convocarlas, el monseñor/ciudadano Rouco no tiene ninguna legitimidad moral ni política para darnos lecciones de democracia a los ciudadanos. Y mucho menos para desestabilizar nuestras instituciones democráticas.

Rivas Vaciamadrid, 13 de noviembre de 2008
M. Enrique Ruiz del Rosal