( Romeu de Tabarca. 4 de Mayo del 2005)
"CATEQUESIS INFANTIL O LA CONCULCACIÓN
DE LA LIBERTAD DE CONCIENCIA."
Artículo publicado
en L´Expressió del mes de mayo de 2005
La Declaración Universal de los Derechos Humanos, pese a sus contradicciones, reconoce el derecho de todas las personas a la libertad de conciencia. Además, viene a considerar la libertad de conciencia, es decir, la facultad de tener las propias convicciones, como “la aspiración más elevada del hombre”.
Pues bien, parece obvio que la libertad de conciencia, en lo que a la educación respecta, sólo es posible cuando una persona ha recibido durante su etapa de maduración una amplia y profunda educación, ideológicamente imparcial. Sin embargo, regímenes políticos totalitarios y religiones totalitarias utilizan el adoctrinamiento infantil como procedimiento de reproducción ideológica. Así, se puede ver a niños hijos de musulmanes integristas brutalmente adoctrinados en las creencias islámicas; o a los niños de Corea del Norte adoctrinados por el Estado en marxismo-leninismo; o a los niños occidentales hijos de padres católicos y de no tan católicos, adoctrinados, mediante la catequesis, los colegios católicos y, también -por un esperpéntico Concordato de raíz preconstitucional- en los colegios públicos en la asignatura de religión, en el catecismo de la Iglesia Católica Apostólica Romana.
Los ideólogos de la Iglesia saben muy bien que la manera más eficaz, y prácticamente la única, de hacer adeptos es inculcar las “historietas” de su religión durante la infancia, pues la mentalidad animista, finalista y creacionista del niño debe fundirse muy bien con la mentalidad animista, finalista y creacionista de la consciencia religiosa. Aun así, es cierto que algunas personas, pese haber sufrido un adoctrinamiento católico (o de cualquier otro tipo) en la infancia pueden llegar a pensar por sí mismas, a cuestionarlo todo y a conformar su propia conciencia, que, ya libre, puede incluso asumir principios que antes fueron inculcados, pero libremente…; sin ir más lejos, un servidor. Pero ciertamente, la inmensa mayoría de personas adoctrinadas en la infancia quedan marcadas para siempre: creencia en “Dios”, en los ángeles, (el demonio no sé si lo han quitado), en los milagros, en madres vírgenes, en la resurrección de los muertos, ¿superstición?, concepción pan-católica de la realidad, etc.
Pero afortunadamente, cada vez son más las madres y padres que, asumiendo que su derecho a educar a sus hijos en sus propias convicciones (para mí derecho cuestionable y de tufo vaticanista) no puede sobrepasar la frontera en que comienza el inalienable derecho a la libertad de conciencia de sus hijos, tratan de proporcionarles una educación sin adoctrinamientos, respetando la identidad ideológica que vayan adquiriendo de manera natural. Para mí, ésta es una de las mejores lecciones de tolerancia y respeto que se puede transmitir a las generaciones venideras.
Romeu de Tabarca