"MATRIMONIO ENTRE HOMOSEXUALES"
   
Rafael Delgado -14 de junio de 2005

Hace algo menos de un año, la Junta de Andalucía dio a conocer unos estudios realizados con niños y niñas criados por homosexuales, tanto naturales como adoptadas y adoptados. Se ponía un especial énfasis en que no había diferencia entre ellas y ellos con quienes no presentaban esa situación.

Pero el problema no es ese. El problema no debe ser “quién” adopta, sino “cómo” se adopta. Lo demás es bazofia moral (en el doble sentido: bazofia por ser moral, y moral de la peor especie)

Lo importante para un niño o una niña es ser educado o educada en el cariño, en un ámbito liberador, que pretenda su autonomía. A qué o con quién juegan sus padres o sus madres, es algo al margen (y que parte de la educación de los niños y las niñas debe consistir en hacerles asumir que es algo que sólo compete a sus padres y madres, respetable en la misma medida que sea respetuoso con las personas, y deleznable en la misma media que tenga de violencia sobre las personas)

Pero no: Hay quienes se empeñan en señalar lo “antihumano” y “contra natura” de la situación (y lo perverso que será el proceso socializador de las niñas y los niños que lo contemplen) y hay quienes se empeñan en poner de manifiesto que “no pasa nada”... ¿Qué no pasa nada...? ¡y una mierda! Pasa y mucho: Pasa que necesitamos esas “pruebas” porque no nos creemos lo de la igualdad y derecho a la no-discriminación en razón de la orientación sexual.

Necesitamos tranquilizar nuestras conciencias, porque (en el fondo y a veces en la superficie) sentimos que es “mejor” ser “normal” que ser “mariquita” o “bollera”... Por eso necesitamos airear esos resultados de esos estudios sesudos: Porque creemos que es mejor “no ser” algunas “cosas” y por lo tanto tenemos que comprobar que a los niños y a las niñas no les va a “pasar” nada (no van a ser “otra cosa” que lo “normal”) a pesar de ser criados por gays y/o lesbianas.

¿Y qué pasa si los estudios demostrasen que esos niños y esas niñas tienen una incidencia de homosexualidad anormalmente superior a los demás niños y niñas? ¿Nos estaríamos equivocando quienes apoyamos que los homosexuales y las homosexuales (etc.) pudieran casarse, adoptar, etc...?

La respuesta que deberíamos dar si pensamos que todos los seres humanos somos iguales, sin que haya “mejorías o peorías” entre nosotros, sólo debe ser una: ¿y qué más da si todos los niños y todas las niñas bajo la custodia de homosexuales “acaban” siendo homosexuales? Porque todas las personas somos iguales independientemente de nuestra orientación sexual.

Por eso, las manifestaciones contra el matrimonio entre homosexuales y contra la posibilidad de adopción por parte de ellas y ellos, no deja de ser un escupitajo lanzado a la cara del ser humano, incluido el ser humano que hay en cada uno de nosotros mismos, en cada una de nosotras mismas.

Es un escupitajo que me lanzan a la cara por ser persona, ya que se lo lanzan a quienes también son personas: Se lo lanzan a la cara del “ser” que nos da sentido como especie.

Ese escupitajo indigna pero parece que duele un poco menos por provenir de quienes “son como son” (quienes defienden todas las cadenas que atenazan al ser humano)

Pero ese escupitajo lo lanzamos también (y ese nos parece que nos duele más) quienes, afirmando que todos y todas somos iguales en dignidad y derechos, nos afanamos en buscar pruebas de que “no pasa nada con esas cositas progres”... Ese escupitajo, me temo, lo lanzamos todas y todos. Pero no lo reciben los homosexuales y las homosexuales: Lo recibimos todos y todas. A los homosexuales y a las homosexuales, simplemente, les jodemos la vida con estas cosas.

Rafael Delgado.