| Objetivos del movimiento
"Europe et Laïcité"
| Para
los defensores de la laicidad, la construcción de Europa constituye a la vez un doble
peligro y una oportunidad extraordinaria.
El doble peligro se funda:
-En el riesgo de ver las instituciones y la
política europeas sometidas a las influencias clericales, comunitaristas o dogmáticas.
-En el riesgo de deslaicizar Francia, con el fin de
alinearse con los otros Estados miembros donde la noción de laicidad es ampliamente
ignorada cuando no abiertamente combatida.
La oportunidad extraordinaria apunta a la
posibilidad de exportar y expandir por toda Europa los valores y los principios laicos,
únicos capaces de ayudar a resolver los problemas nacidos de las diferencias étnicas,
culturales y religiosas que dificultan la armonía y la cohesión cívica de Europa.
Promover la laicidad en Europa y consolidarla en
Francia, tales son los objetivos del Movimiento "Europe et Laïcité".
En su acción, el Movimiento "E&L" se
centra en las posiciones laicas fundamentales:
1) Independencia de los servicios públicos con
respecto a las Iglesias, a los cleros y a todas las influencias confesionales o
comunitaristas.
-Del dominio de lo PRIVADO (propio de la creencia) y
de la esfera de lo PÚBLICO, cívica y social.
2) Estricta separación
-de las Iglesias, de las influencias comunitaristas
y de las sectas con respecto al Estado.
3) Tolerancia recíproca y sin dejación, en el
marco de los principios democráticos.
4) Unicidad de la ley y de los derechos para todos
los ciudadanos.
5) Lucha contra los comunitarismos, desintegradores
de la armonía social.
6) Rechazo a la penalización de las actitudes y de
los discursos antirreligiosos o antidogmáticos.
7) Primacía del interés general, a través de la
práctica de la solidaridad y de la lucha contra los privilegios.
UNA ACCIÓN CON FUTURO,
NECESARIA Y PROMETEDORA
En cada Estado de Europa
existen movimientos laicos, que a veces no se conocen entre sí. Sin embargo, en el marco
de las realidades propias de cada país, cada uno de ellos desarrolla campañas de
difusión del pensamiento laico. Después de haber actuado aisladamente durante mucho
tiempo, sin coordinación efectiva entre ellos, estos movimientos de pensamiento se han
comprometido en pactos de cooperación y de acción prometedores para la expansión global
de las ideas laicas y para su puesta en práctica en Europa.
Basándose en valores y en principios filosóficos
comunes, cada una de las organizaciones funciona con completa independencia en el sentido
que le es propio y que le parece prioritario: ámbito educativo, desconfesionalización de
la vida pública, separación de las Iglesias y del Estado, emancipación de la condición
femenina, lucha contra los integrismos, libertad de creación cultural y de puesta en
práctica de los avances de la ciencia y de la medicina, etc.
Es con este espíritu y desde estas perspectivas
como, desde hace 40 años, trabaja el Movimiento "Europe et Laïcité" (antes
CAEDEL), que no dispone de más recursos que las cuotas de abonados al boletín impreso,
las cotizaciones de sus socios y las aportaciones de sus simpatizantes.
El Movimiento "Europe et Laïcité" está
integrado en la "Fédération Humaniste Européenne", que agrupa en el ámbito
internacional a un gran número de organizaciones laicas.
El Movimiento "Europe et Laïcité"
trabaja en cooperación con todas las organizaciones militantes comprometidas con el
combate laico, en un espíritu de apertura, fuera de todo exclusivismo, y con la
preocupación permanente de preservar su completa independencia.
El boletín impreso EUROPE ET LAÏCITÉ es el vector
de exteriorización del Movimiento. Difundido en quince Estados europeos, esta
publicación trimestral conoce una expansión prometedora. Sus lectores, en Europa y en
todo el mundo, son cada vez más numerosos.
COMPENDIO DE LA
CARTA EUROPEA DE LA LAICIDAD
El artículo 1 establece y
defiende el principio de la absoluta separación entre el dominio público (cívico,
político y social) por una parte, y la esfera de lo privado, en la que se ejercen los
derechos reconocidos en materia de creencias, por otra. Esta estricta separación se
refuerza con una rigurosa independencia de los poderes públicos con respecto a las
Iglesias, los cleros y las comunidades confesionales.
El artículo 2 se basa en el absoluto respeto a las
libertades de pensamiento, de expresión y de creación en los dominios filosófico,
literario, mediático, artístico y científico. Las prohibiciones dogmáticas y los
tabúes religiosos no deberían ser tomados en cuenta por la legislación europea. Esta
debería, por el contrario, desarrollar y motivar en todas partes las emancipaciones y las
evoluciones que se han vuelto necesarias, en cada Estado miembro, a la luz de los
principios laicos.
El artículo 3 del proyecto de Carta reivindica para
todos la completa igualdad de derechos cívicos, sociales y culturales, tanto para las
mujeres como para los hombres, pese a las eventuales tradiciones comunitaristas contrarias
a esa igualdad. Los niños deben ser protegidos, en derecho y en la práctica, de todo
condicionamiento doctrinario y de toda traba degradante.
El artículo 4 proclama, para todos los individuos y
los grupos humanos, la absoluta necesidad de la tolerancia cívica, desde el momento en
que ésta es mutua y recíproca. Esta tolerancia debe ejercerse sin dejación con respecto
a las múltiples formas de intolerancia, siempre inaceptables. La ley es idéntica para
todos, y el derecho a la diferencia no debe generar la diferencia de derechos.
En su artículo 5, la Carta afirma, en todos los
casos, la primacía absoluta del interés general sobre los intereses particulares, es
decir el rechazo de los privilegios y de las injusticias económicas y sociales.
El artículo 6 incita a los poderes públicos a
desarrollar todas las prácticas tendentes a la solidaridad entre los pueblos, los
Estados, las categorías sociales y los individuos, con el fin de promover condiciones de
vida colectiva impregnadas de justicia social y generadoras de paz civil.
En su artículo 7, la Carta se impone como objetivo
liberar al ciudadanos de las trabas comunitaristas contrarias a los valores de la ética
laica, siendo la pertenencia a una comunidad el resultado de una elección libre y
voluntaria.
El artículo 8 reivindica que en todos los Estados
miembros de la Unión Europea los principios de la laicidad puedan ser difundidos,
promovidos y respetados en sus implicaciones prácticas con respecto a los asuntos
europeos.
Artículo 9: La laicidad, en sus principios
constituyentes, sus valores fundamentales y sus modalidades de puesta en práctica, es,
para Europa y para el mundo, un compromiso de paz civil y de armonía. El humanismo laico
puede y debe servir de fundamento a una necesaria ciudadanía europea y mundial.
EL COMBATE LAICO EN EUROPA
LA SITUACIÓN DE LA LAICIDAD
Hemos emprendido, en "Europe et
Laïcité" todo un estudio destinado a dilucidar la situación, país por país, de
la confrontación entre clericalismos, integrismos y laicidad, así como sobre las
posibilidades de la laicidad en cada Estado.
A la fundamentalista y obstinada oposición del
Vaticano al ideal y a la legalidad laicos, hay que añadir el fanatismo de los integristas
islámicos, que no se deben confundir con los hombres y las mujeres de cultura y de origen
musulmán.
EL CLERICALISMO ROMANO
Entre los años 1980 y 1990, el papa
Juan-Pablo II ha reafirmado muchas veces la misión pública de la Iglesia Católica.
Juan-Pablo II ha mantenido siempre una posición muy clara y muy beligerante sobre la
cuestión europea. Atribuyendo la crisis moral que cree poder diagnosticar entre los
europeos a una crisis de civilización, preconiza, para curarla, volver a encontrar las
raíces de Europa en los valores católicos. Frente al desencantamiento político e
ideológico, el Vaticano propone una respuesta fundada en los cimientos religiosos de la
sociedad europea: nada menos que fundar la unidad de Europa en una religión particular,
el cristianismo.
LE FONDAMENTALISME ISLAMIQUE
Por otra parte, desde hace
algunas décadas, la inclusión en Europa occidental de numerosos inmigrantes de
confesión o de cultura musulmana plantea en nuevos términos el problema de la
coexistencia cultural o de la cohesión cívica en nuestras sociedades. Algunas
concepciones comunitaristas y fundamentalistas se oponen a una integración armoniosa de
sus fieles en los valores republicanos.
Esta nueva situación acrecienta la necesidad de
reforzar o de establecer la laicidad institucional en Europa, ya que sólo ella es capaz
de asegurar la igualdad de derechos, la cohesión social, la paz civil y el respeto a las
libertades y las responsabilidades individuales.
EL COMBATE NECESARIO
Europa no es esencialmente
antilaica. Es todavía una concepción ampliamente vacía de sentido. Si el mercado
económico europeo existe, la sociedad europea, en sí misma, está por construir y va a
ser construida. Los laicos franceses deben pues estar presentes para que, cuando la
cuestión se plantee, la organización política y social de la Unión Europea se cimente
sobre bases republicanas y no sobre bases comunitaristas.
Los únicos combates que se pierden con toda
seguridad son aquellos de los que uno huye. Hay que luchar por la Europa laica. Europa se
merece este esfuerzo, la laicidad también.
"EUROPE ET LAÏCITÉ"
11, avenue des Huguenots
94420 LE PLESSIS TRÉVISE
Tél: (1) 45 76 42 63 - Fax: (1) 45 76 75 91
e-mail : eurolaic@club-internet.fr
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