"España no es aconfesional;
es confesional de forma oculta"
Entrevista con Rafael Gallego, de Granada
Laica
Por INÉS GALLASTEGUI
Martes, 5 de septiembre de 2006
"A los sacerdotes y los obispos no les preocupa lo que piensan los católicos porque cobran del Estado", afirma el catedrático de la Universidad
-¿Qué es Granada Laica?
Es una asociación que defiende la libertad de conciencia y lucha contra
la discriminación religiosa y por el laicismo, no entendido como ir contra
ninguna religión, sino contra que el Estado se inmiscuya en la religión
y viceversa.
-Piden la equiparación entre las creencias religiosas
y la ausencia de creencias religiosas. Sin embargo, en España parece
no tener mucho arraigo esa postura: parece que la religión es 'necesaria'.
Las encuestas no dicen eso. Todo el mundo tiene convicciones, que proceden
de su educación religiosa, política... Pero no pedimos la equiparación
en el sentido de que en las escuelas haya clase de humanismo ateo, como en Bélgica
o en Suecia. Para ello habría que crear una organización a nivel
nacional que negociara los temarios, y eso es lo contrario a un derecho individual
de los padres a que se respeten sus creencias religiosas o convicciones morales.
Porque nosotros también tenemos convicciones morales.
-Son partidarios de que la educación religiosa
sea impartida de forma privada por las iglesias o confesiones fuera de la escuela.
Sí, como ya ocurre con la catequesis. Así se organiza en
países que consideramos muy religiosos, como Estados Unidos. Sería
impensable que se diera religión en las escuelas. No puede haber crucifijos,
ni rezos. El Estado no financia las actividades de culto.
-El Gobierno de Zapatero ha tomado algunas decisiones
que han disgustado a la Iglesia Católica. Pero no se ha atrevido a dar
un paso más, por ejemplo, revisando los acuerdos con la Santa Sede o
el sistema de financiación de la Iglesia.
La financiación de la Iglesia la van a revisar ahora, al parecer,
pero nos tememos que van a aumentar el tanto por ciento en la casilla del IRPF.
Los obispos quieren que en vez de el 0,52% sea el 0,8% para que les cuadren
las cuentas. Cuando se obtuvo el 0,52% se calculó en función del
número de católicos. Pero en la práctica no hay tantos
católicos. Y el número va bajando.
-A veces, en el intento de disimular el apoyo estatal
a la Iglesia Católica, se presta una atención especial a la religión
musulmana. ¿Está de acuerdo con ese mecanismo de compensación?
Eso es empeorar el problema. Primero porque enquista la situación
con la Iglesia Católica dándole carta de naturaleza a la ayuda
del Estado a la promoción religiosa. Pero incluso influye en la propia
organización de las religiones. Los musulmanes o los protestantes, que
no tienen una jerarquía, han tenido que organizarse, adaptarse al patrón
de la Iglesia Católica. Hay un proceso de selección natural: si
el Gobierno pone una cierta cantidad de millones, alguien los va a coger, y
quien los coja tendrá el poder para difundir su visión del Islam
o del protestantismo. Es una política muy perniciosa.
-¿A qué país debería imitar
España para convertirse en un estado realmente aconfesional?
El modelo europeo es Francia, donde una ley de 1905 estableció la
separación entre el Estado y la Iglesia. A mí en concreto me gusta
el modelo estadounidense. Aunque es un país muy religioso, la Constitución
establece esa separación y se respeta. En parte porque hay tal diversidad
de credos...
-También la Constitución española
dice que el Estado es aconfesional...
La Constitución española es un batiburrillo. Por una parte
dice que ninguna religión tendrá carácter estatal y a continuación
dice que el Estado tendrá en cuenta las creencias de los españoles
y colaborará con la Iglesia católica. España no es un Estado
aconfesional, sino, como lo denomina Puente Ojea, 'criptoconfesional', es decir,
de forma oculta, confesional: recauda los impuestos de la Iglesia; si no hay
suficiente le da más; obliga a los colegios públicos a ofrecer
la religión católica; paga a los profesores... En España
el modelo es el alemán, y Alemania es un país confesional donde
hay iglesias de Estado: la católica y la luterana.
-Tanto la Iglesia como el Gobierno aseguran a menudo
que la mayoría de los españoles son católicos. ¿En
qué datos se basan? Teóricamente, ¿no es el propio hecho
de contar a los católicos una intromisión en la libertad de conciencia?
El artículo 16.2 de la Constitución dice que nadie puede ser
obligado a declarar sobre su ideología o su religión. Pero el
16.3 convierte la religión en un hecho sociológico, donde no hay
que preguntar sino hacer encuestas: 'El Estado tendrá en cuenta las creencias
de la sociedad española'. Pero no hay luz y taquígrafos, yo no
sé qué números manejan los obispos, los imanes o los pastores
protestantes a la hora de negociar con el Gobierno. Es imposible conocer las
creencias de la sociedad española. Argumentan que el 80% de los niños
escoge Religión: claro, porque durante años la alternativa ha
sido 'aparcarles' en las salas de estudio o la biblioteca, y muchos padres han
preferido que aprendan algo en una clase que no les parece perjudicial. Eso
no prueba que sean católicos.
-La Iglesia ha perdido su liderazgo en cuestiones morales,
pero mucha gente sigue siendo reacia al laicismo. ¿Por qué?
La gente educada en la religión católica una de las cosas que
tiene más inculcadas es el respeto a la jerarquía. Si sus sacerdotes
critican el movimiento laicista, ellos no buscan más información
sobre qué es lo que de verdad propugna: no que se le quite nada a la
Iglesia católica, sólo los privilegios, lo que no es suyo. Muchas
veces se ha dicho que Jesús fue el primer laicista al decir aquello de
'a Dios lo que es de Dios y a César lo que es del César'. Esa
desconexión procede de que los sacerdotes y los obispos no tienen que
rendir cuentas a sus parroquias, porque sus sueldos los reciben del Estado.
Ellos pueden seguir predicando en su torre de marfil, sin preocuparse de qué
piensa la gente que tienen enfrente, porque si el cepillo está vacío,
van a recaudar más por parte del Estado.
-Una encuesta reciente revelaba que Andalucía
es una de las comunidades con más católicos...
En Andalucía está muy arraigada la religiosidad popular. Muchas
romerías y peregrinaciones han sido resucitadas por los ayuntamientos
de la democracia: tradiciones medio moribundas se han convertido en fiestas
populares. Es muy fácil tirar de esas cosas en vez de inventar una fiesta
popular en la que pueda participar todo el mundo, desde el que lleva diez años
allí hasta el inmigrante que acaba de llegar. La gente no tendría
por qué ir detrás de una virgen para celebrar la fiesta de su
pueblo. Tengo un amigo ateo practicante al que le gusta mucho la Semana Santa:
para él es una expresión festiva, emotiva... forma parte del folclore
popular. Eso no implica que esa gente haga caso a los sacerdotes o que los los
obispos puedan hablar por ellos. Ni mucho menos
(Acceso a la web de Granada
Laica)