Anecdotario infantil: no está claro que fuera un milagro.

[ Las especies más evolucionadas, mamíferos y aves, han desarrollado un fantástico mecanismo evolutivo que, para resumir, llamaremos 'capacidad de aprender'. Esta capacidad se desarrolla sobre todo en el ser humano, donde es tan fundamental que prácticamente los instintos quedan anulados. Vinculada directamente a esta ventaja evolutiva, el ser humano ha desarrollado también un curioso mecanismo intelectual que es la capacidad de inventar y contar 'cuentos'.
El bebé de la especie humana es incapaz de diferenciar entre la realidad y la imaginación y tiene tendencia a creer que los cuentos son parte de la realidad. A lo largo de su proceso de maduración, con el desarrollo de su capacidad de razonamiento, aprenderá a distinguir entre realidad y ficción.
Pero se da frecuentemente el caso de que, aún de adultos, mucha gente sigue creyendo que algunos cuentos son reales...]

La Vanguardia, 13 octubre 2007
El Vaticano aplaza por falta de pruebas canonizar a los pastorcillos de Fátima
Los médicos ven una explicación científica a la curación de un niño diabético
Miquel Villagrasa

Jarro de agua fría para quienes esperaban que los pastorcillos a los que la Iglesia católica reconoce que se les apareció la Virgen de Fátima fueran canonizados: el prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, el cardenal portugués José Saraiva Martins, dijo ayer que el proceso se aplazará si no hay nuevas pruebas sobre la cura milagrosa que se les atribuye.

Las declaraciones coinciden con los actos del nonagésimo aniversario de las apariciones.

Los miles de peregrinos que acudieron ayer al santuario mariano presenciaron en pantallas de gran tamaño una alocución desde Roma del Papa. En Fátima, en presencia de las primeras autoridades de la República, fue inaugurado ayer un nuevo templo, obra del arquitecto griego Alexandros Tombazis, con capacidad para nueve mil peregrinos. El edificio ha costado cerca de 80 millones de euros, ha sido financiado por los fieles y será el segundo más grande de la cristiandad, después del de San Pedro en el Vaticano.

La Virgen se apareció en Cova da Iria, un pequeño valle a casi tres kilómetros de Fátima a tres niños: Lucía (7 años) y sus primos Francisco (9) y Jacinta (10), el 13 de mayo de 1917.

Y se les volvió a aparecer el día 13 de los cinco meses posteriores. Pocos años después morirían de gripe los dos últimos niños. La superviviente, Lucía de Jesús dos Santos, falleció el 13 febrero del 2005 a los 97 años en el convento de carmelitas de Santa Teresa de Coimbra, donde vivía en clausura desde 1948.

A los niños, la Blanca Señora les reveló tres secretos: el primero vaticinaba el final de la Primera Guerra Mundial; el segundo advertía la muerte prematura de Francisco y Jacinta, que ocurrió efectivamente en 1920 y la cláusula referente a la conversión de Rusia, y el tercero, guardado celosamente durante muchos años, bajo silencio y lacre, y que quiso después la Iglesia interpretar como el atentado contra Juan Pablo II.

La Virgen María habría confiado los tres secretos contenidos en un texto breve (una página) escrito en portugués dialectal y que forma un todo. El texto fue entregado a la Santa Sede en los años cuarenta por Lucía de Jesús dos Santos.

El supuesto milagro que sustentaba este proceso de canonización era la cura de un bebé, hijo de emigrantes portugueses en Suiza, que sufría de diabetes. En mayo del 2000, cuando presenciaba en directo por televisión las ceremonias de beatificación de los dos pastorcillos en Fátima, presididas por Juan Pablo II, la madre del niño acercó su cabeza a la pantalla de la televisión rezando por su cura. Después la diabetes desapareció.

CAUTELA MÉDICA

El problema planteado por los médicos del Vaticano es que existe la posibilidad de que la diabetes que sufría el pequeño fuera de un tipo que es curable, por lo que habría una explicación científica de la cura, ya que cuando la enfermedad no es congénita hay casos de evolución favorable sin necesidad de tomar medicamentos.

Ésta no es la primera vez que se pone en duda la veracidad de los supuestos milagros de Jacinta y Francisco. Ambos videntes fueron beatificados en el año 2000, después de que se probase la supuesta cura de una mujer en Leiria que volvió a andar tras varios años sin hacerlo. Sin embargo, este supuesto milagro también levantó numerosas dudas médicas.