PROHIBIDO UN CARTEL PUBLICITARIO POR BLASFEMO.
(http://www.audinex.es/%7Edariogon/G024.htm)

La noticia, publicada por Libération
el 12 de marzo y difundida por la prensa española el día 13 (ver
abajo), pone nuevamente de manifiesto el cheque en blanco firmado por los poderes
públicos de países supuestamente democráticos a las confesiones
religiosa, reinstaurando el delito de blasfemia bajo la figura de "ofensa
a los sentimientos religiosos", recogida desde 1995 en el Código
Penal español.
En condiciones de respeto a la libertad de pensamiento y de expresión,
se trata de proteger a los individuos, no a las ideologías ni a las convicciones.
¿Qué ocurriría si los jueces trataran de la misma manera
las ofensas a los sentimientos filosóficos, a los sentimientos políticos,
a los sentimientos estéticos...? La discriminación es manifiesta.
En toda esta polémica, quisiera dejar oír la voz sensata de Christophe
Bigot, abogado francés especialista en derecho de prensa. Para Bigot,
el dictamen sobre la publicidad de Marithé y François Girbaud
representa una desviación de la ley que reprime los daños a las
personas. "Los textos sobre racismo -dice- están hechos para proteger
a personas, no a creencias ni a símbolos. Esta publicidad no puede ser
considerada como una injuria hacia un grupo de personas. Estamos ante un delito
de opinión, la blasfemia, ya que se trata de una opinión religiosa."
El abogado critica esta noción de "agresión al sentimiento
religioso" que, según él, no tiene fundamento jurídico.
"Es peligroso ceder así ante los grupos de presión religiosos
que buscan extender la protección de la que gozan los creyentes a la
protección de su religión. Y, en lo sucesivo, con una extensión
de la jurisprudencia, cualquiera podrá acudir al juez si estima que alguien
atenta contra sus convicciones."
FRANCIA - ITALIA / Parodia "La última cena"
de Da Vinci
Prohibido un cartel publicitario por blasfemo
PD
13/03/05, 07.18 horas
El Tribunal de Gran Instancia de París ha prohibido "por blasfema"
que se lleve a la calle la última campaña publicitaria de la marca
de moda Marithé Francois Girbaud. Los carteles de la firma de ropa presentan
una fotografía que parodia el cuadro ’La última cena’
de Leonardo da Vinci.
La demanda, cursada por el procedimiento de urgencia por la Conferencia Episcopal
francesa, a través de la asociación Creencia y Libertades, acusa
a Girbaud de "utilizar una escena sagrada con fines mercantiles".
Por ello, prohíbe expresamente que se desplieguen los cárteles
con esa foto en lugares "de paso obligado para el público".
El tribunal considera que esos cárteles "de dimensiones imponentes,
que ninguna mirada puede evitar, constituyen un acto de instrucción agresiva
y gratuita en el trasfondo de las creencias intimas" de los católicos.
En la audiencia del pasado 25 de febrero, el abogado de la asociación,
Thierry Massis, que acusó a la agencia de publicidad Air Paris de injuriar
a personas por su pertenencia a la religión católica, criticó
en particular que la imagen de la marca de moda presenta a mujeres en posiciones
"lascivas" y "sugestivas".
Massis denunció que "los creyentes sólo pueden sentirse heridos
y denigrados al ver que se apropian de una escena fundadora de su fe".
La firma de moda ha explicado que su campaña buscaba resaltar la importancia
de la mujer en la sociedad, pero el tribunal parisino ha desestimado su alegación
y considera que la ofensa gratuita a los católicos supera las intenciones
comerciales de la campaña.
Los abogados de la iglesia argumentaron que trivializar los actos que constituyen
el fundamento mismo de una religión es un insoportable acto de violencia
moral. Marithe et Francois Girbaud tiene tres días para quitar los afiches
de la campaña.
En Milán
A nadie se le escapa que, además de en La Última Cena, la campaña
trata de aprovechar el tirón del libro El Código Da Vinci, del
estadounidense Dan Brown.
En el anuncio de Marithe et Francois Girbaud, el único hombre aparece
a la derecha de "la Nazarena", en el mismo lugar donde Dan Brown cree
ver una mujer en el cuadro original de Da Vinci.
En la trama de la novela, se habla de que es María Magdalena la que está
sentada a la derecha de Cristo en el cuadro de Leonardo, donde debería
estar el apóstol Juan.
Para aumentar la controversia, el hombre está semidesnudo en el regazo
de una mujer en una posición provocativa.
Las autoridades en la ciudad italiana de Milán ya habían han prohibido
los afiches de la misma campaña publicitaria.
Su argumento fue que "este tipo de imagen no puede ser utilizada como parodia
para fines publicitarios sin ofender, al menos, a gran parte de la población".
"Una de las mujeres besa el pecho desnudo de un hombre, lo que hace la
imitación más ofensiva".
A pesar de las prohibiciones, analistas de mercado aseguran que gracias a ella
la campaña publicitaria ha logrado mucha más repercusión.
¿Qué opinas sobre esta noticia?. Danos tu
opinión en nuestro foro
de debates